Gutiérrez is mai neim: Daríos Barassi y Yayo se convierten en los antihéroes más necesarios
Los actores brillan juntos en la nueva serie de Disney+ creada por Jesús Braceras donde interpretan a dos policías del conurbano que representan a la ciudad en un caso internacional.

Bastan apenas diez minutos de metraje en "Gutiérrez is mai neim" para comprobar que Gutiérrez y Torcoletti encarnan a la dupla de antihéroes definitiva que la pantalla chica no sabía que necesitaba. Interpretados respectivamente por Darío Barassi y Yayo, los oficiales de policía que protagonizan la nueva apuesta humorística de Disney+ logran conmover al público a través de su torpeza, sus inseguridades manifiestas, una improvisación constante y, por sobre todas las cosas, una profunda humanidad.
Tras acumular décadas de servicio en una comisaría radicada en el conurbano bonaerense, ambos efectivos muestran escaso entusiasmo por llevar a cabo sus tareas cotidianas. Sin embargo, la asignación de una investigación de relevancia internacional les presenta la oportunidad ideal para disfrutar de los quince minutos de fama que ansiaron toda su vida. El inconveniente radica en que las dimensiones del asunto superan ampliamente sus capacidades, enfrentándolos de lleno a sus propias limitaciones operativas.
Para intentar solucionar el conflicto, los agentes despliegan un amplio abanico de viveza criolla que deriva en situaciones cómicas profundamente arraigadas en la idiosincrasia argentina. Un megáfono oficial inoperativo en el momento crucial, la interrumpida búsqueda del sándwich de bondiola perfecto o un monólogo improvisado en un inglés incomprensible son solo algunas de las postales que alimentan la veta humorística de los personajes.
Reflexionando sobre esta particular pincelada de la identidad local expuesta en la ficción, el showrunner y director Jesús Braceras manifestó: “Somos conscientes de todos los defectos que tenemos, de nuestras limitaciones, pero también somos muy conscientes de todas las virtudes que tenemos. En esa mezcla está el ser argentino, y esta serie habla de eso”.
La narrativa de la producción contrapone de manera explícita el universo desprolijo del destacamento local con la pulcritud operativa de la CIA. La llegada de la agencia norteamericana para tomar el control de la investigación desata una fuerte resistencia por parte de las fuerzas locales.
Este contraste se tradujo tanto en los métodos de trabajo como en el diseño estético de la realización. Los equipos creativos aplicaron una paleta monocromática y fría para encuadrar al personal estadounidense, oponiéndola a los matices cálidos y sepias propios del conurbano. La brecha tecnológica también acentuó las diferencias, contraponiendo el instrumental digital extranjero con los recursos analógicos empleados por los policías bonaerenses.
A pesar de equivocarse sistemáticamente y marchar un paso por detrás de sus oponentes, la dupla logra empatizar con la audiencia gracias a una intuición y un afecto que se mantienen intachables. Analizando la nobleza que esconde ese accionar intuitivo, Braceras argumentó: “Detrás de esta idea de atar todo con alambre está lo que somos, nuestra esencia, nuestro corazón. Podremos discutir entre nosotros, pero cuando uno de los nuestros está en riesgo, no hay duda de que vamos a unirnos para ayudarlo”.
En un escenario dominado por corporaciones de inteligencia internacionales, los protagonistas defienden un método propio e informal para salir adelante. Respecto a este espíritu de perseverancia que guía a la dupla frente a los organismos extranjeros, Braceras concluyó: “Los personajes son ellos contra todos. La CIA, la KGB y el Mossad parecen hacer las cosas mejor que ellos y les dicen: ‘ustedes no van a poder’, pero Gutiérrez se niega a aceptar que alguien de afuera pueda venir a decirles cómo hacer en las cosas en su territorio. En definitiva, se trata de sacar lo mejor de adentro nuestro para demostrar que sí podemos”
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