La reacción de Santiago del Moro y su equipo ante la barbaridad de Marcela Tauro sobre el abuso intrafamiliar

Espectáculos

Los integrantes de la mesa cruzaron de forma inmediata a la panelista luego de que intentara justificar que hay que "honrar" los horrores familiares del pasado.

El debate sobre la figura de Cristóbal Colón en El Club del Moro terminó transformándose en uno de los momentos más tensos de la radiodifusión en lo que va del año, debido a la barbaridad que dijo Marcela Tauro, que derivó en rápidas reacciones de Santiago del Moro y de parte del equipo, como el caso de Anita Martínez.

Aunque la charla en los estudios de La 100 había comenzado con las habituales lecturas encontradas sobre la conquista de América, la atmósfera del piso se quebró por completo cuando Marcela Tauro ensayó una polémica analogía para defender su postura de no juzgar el pasado, desatando la indignación unánime de sus compañeros.

Tauro argumentaba que los hechos traumáticos de la historia —e incluso de las genealogías familiares— debían ser aceptados para poder progresar. Sin embargo, su razonamiento cruzó un límite sensible cuando disparó: "Todas las guerras son calamidades. Cuántas familias, padres, han violado a sus hijos. No hay que perdonarlos, hay que honrarlos, porque si no no te va bien en la vida".

Sorpresa de Santiago del Moro, indignación y el cruce de Anita Martínez

Las palabras de la periodista de espectáculos provocaron un frío instantáneo en el estudio. La primera en reaccionar, visiblemente descolocada por la crudeza del ejemplo, fue la actriz y comediante Anita Martínez, quien lanzó un seco "¿Qué?" que mezcló la sorpresa absoluta con la indignación.

Lejos de retroceder, Tauro redobló la apuesta intentando sostener su teoría sobre cómo afecta el resentimiento a la sociedad actual: "Así estamos si no... cada vez más violentos, porque estamos mirando el pasado en vez de mirar cómo estamos nosotros".

La respuesta de Martínez fue un freno de mano inmediato y tajante a cualquier intento de justificación. "No me importa, yo no perdono", le plantó cara Anita, plantándose firmemente en la vereda opuesta y reflejando el rechazo automático que la frase había generado en toda la mesa de trabajo.

Con la tensión en su punto más álgido y el clima de camaradería habitual del programa completamente roto, el resto de los compañeros se sumó al cuestionamiento, dejando a la panelista en una absoluta soledad discursiva.

Para evitar que la discusión siguiera escalando y dejar sentada la postura oficial del ciclo frente a un tema tan delicado, Santiago del Moro intervino con firmeza. Sin vueltas ni tecnicismos, el conductor cortó el ida y vuelta de raíz con una frase contundente que sentenció el debate: "Lo que está mal, está mal".

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