Pobre Mariana de Melo... ¿acaso nos gusta verla sufrir ante las cámaras?

Espectáculos

*Todo lo que le suceda nos importa. Tanto a los medios como al público en general.
*Sin embargo, la vedette ya se posa como una suerte de mártir mediática.
*¿Por qué nos importan sus desgracias?

Pobrecita Mariana de Melo. Cómo nos preocupa todo lo que le pasa. Su accidente primero, después sus múltiples operaciones. Y cómo nos alegramos cuando conoció a su novio Gastón Paladini. Y cómo nos indignamos cuando creímos que el muy sinvergüenza la había abandonado embarazada y en peligro de perder a su bebé.

Y cómo nos preocupó todo… cuando en realidad, no nos corresponde. Mariana tiene a su familia. El resto, nosotros, los medios y el público, nos sentamos día a día a ver un nuevo capítulo en la vida de Mariana como si fuera un culebrón venezolano donde la heroína, una humilde chica luchadora, tiene que atravesar las difíciles pruebas que le pone la vida.

Pero ésta no es una novela, sino la vida real. Mariana de Melo pasó por una serie de episodios oscuros y en vez de tener la paz necesaria para afrontarlos y después resurgir a la vida pública, las cámaras no dejan de apuntar hacia ella. Que si la tienen que operar de vuelta, que si la dejó o no su novio, e incluso que si está o no lista para ser madre.

Pero, ¿a quién le importa, además de a ella misma y a su familia? En estos momentos, tan duros para cualquier persona, lo último que necesita es la atención de los medios. ¿O no?

A estas alturas, gracias a la posición de “víctima de la vida” que le dieron los mismos medios, la vedette misionera es una suerte de mártir mediática, valga la redundancia. Como mujer, me es muy difícil imaginar que realmente quiera lucrar con su desgracia.

Está bien que no puede trabajar de modelo o vedette desde hace un tiempo como resultado de su lenta recuperación, pero hay episodios muy personales, y dolorosos, que estoy segura que rebasan el interés de permanecer en el radar mediático.

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