Valentina Bassi habló del difícil presente que atraviesa junto a su hijo: "La estamos pasando espantoso"

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La actriz se emocionó al recordar el camino que recorre junto a Lisandro y volvió a contar cómo el cannabis medicinal cambió la vida de toda la familia.

Valentina Bassi conmovió al público durante su paso por Almorzando con Juana, donde abrió su corazón al hablar de la realidad que enfrenta junto a su hijo Lisandro, de 18 años, diagnosticado con autismo. La actriz describió el complejo momento que vive la familia y explicó cómo el arte se convirtió en una herramienta fundamental para expresar el dolor y transformar esa experiencia en algo creativo.

Con total honestidad, Bassi compartió el impacto emocional que implica acompañar diariamente a su hijo y aseguró que la actuación y la creación artística funcionan como un refugio en medio de la adversidad.

“Tengo un hijo con discapacidad y la verdad que la estamos pasando espantoso y encontrar en el arte la metáfora y la poesía para poder contar lo que a uno le pasa es lo más catártico que te puede pasar”.

El cambio que transformó a toda la familia

No es la primera vez que la actriz decide hacer pública su historia. Desde hace varios años viene contando el recorrido que inició cuando buscaba desesperadamente una alternativa para tratar el severo trastorno del sueño que padecía Lisandro. Ante la falta de respuestas efectivas y el rechazo a tratamientos con psicofármacos de fuerte impacto, la familia atravesó una etapa marcada por el agotamiento físico y emocional.

La situación dio un giro cuando comenzaron a utilizar aceite de cannabis medicinal. Según relató en distintas oportunidades, el tratamiento permitió que su hijo pudiera dormir con normalidad, lo que produjo una mejora inmediata en la calidad de vida de todos los integrantes del hogar.

A partir de esa experiencia, Bassi decidió involucrarse activamente en la difusión de los beneficios del cannabis con fines terapéuticos. Junto a organizaciones como Mamá Cultiva, impulsó el debate sobre la necesidad de contar con una legislación que garantizara el acceso al tratamiento y protegiera a las familias que recurrían al autocultivo por razones médicas.

Con el paso de los años, la actriz se consolidó como una de las voces más visibles en esa causa, utilizando su historia personal para contribuir a derribar prejuicios y acompañar el proceso que terminó con la regulación del autocultivo para uso medicinal en Argentina.

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