"Yo soy el dueño": la reacción de Darío Giordano cuando Franco Yankelevich le pidió irse a vivir con el abuelo
Gustavo Yankelevich rompió el silencio tras las fuertes declaraciones de sus nietos del calvario que vivieron con Darío Giordano tras la muerte de Romina Yan.
La reacción de Darío Giordano cuando Franco Yankelevich le pidió irse a vivir con el abuelo
Luego del testimonio de Valentín Yankelevich, quien expuso episodios de maltrato físico y psicológico por parte de Darío Giordano tras el fallecimiento de Romina Yan, su abuelo Gustavo Yankelevich habló en TV. Durante la entrevista, el productor teatral respaldó de lleno a sus nietos y detalló el momento en que advirtió la gravedad del conflicto familiar.
La contundente frase de Darío Giordano que encendió todas las alarmas
IMPORTANTE: Valentín Yankelevich reveló qué hacía su madrastra mientras su padre lo maltrataba
El productor reveló que la primera en notar irregularidades en el bienestar de los chicos fue Cris Morena, quien le sugirió que estuviera atento a lo que ocurría en la casa familiar. Poco tiempo después, Franco Yankelevich comenzó a manifestarle con insistencia el deseo de mudarse con él, un pedido que un año más tarde también reiteró Valentín.
Ante esta situación, el empresario intentó un acercamiento moderado con el padre de los jóvenes y le propuso que Franco pasara unos días de visita:
"Cuando yo me junté con Darío y le dije, 'Darío, Franco me pidió si no podía venir una semana', por supuesto no le dije a vivir conmigo, le dije una semana a pasar conmigo y él me contestó: 'De ninguna manera, yo soy el dueño, hasta los 18 años van a hacer lo que yo quiera'. Y ahí dije, wow, acá está pasando algo más grande de lo que yo pensaba", relató visiblemente conmovido.
A partir de esa rotunda y autoritaria negativa, Gustavo comprendió que el escenario exigía una intervención directa y decidió recurrir por la vía judicial para resguardar a los menores.
Por qué la familia guardó silencio durante doce años
El empresario explicó los motivos por los cuales este doloroso testimonio demoró más de una década en salir a la luz. En una primera instancia, la Justicia le otorgó una guarda provisoria por tres meses bajo un monitoreo diario riguroso, lo que exigía absoluta cautela y reserva pública para proteger el trámite en tribunales y garantizar el bienestar legal de los chicos.
La tenencia definitiva demandó tres años y medio de proceso judicial. Sin embargo, aun habiendo conseguido la resolución favorable, toda la familia acordó preservar el silencio para proteger a Azul, la hermana menor de los jóvenes, quien en aquel entonces continuaba en la etapa escolar:
- El pacto familiar: tanto Franco como Valentín y el propio abuelo decidieron no ventilar lo ocurrido en los medios hasta que la menor concluyera sus estudios escolares.
- La decisión actual: Azul finalizó el colegio hace un año y medio y actualmente reside y estudia en los Estados Unidos. Con el consenso y entendimiento de su hermana, los jóvenes finalmente sintieron la necesidad y la libertad de contar su historia.
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