La NASA informó el alarmante hallazgo de una mancha roja en África y explicó los motivos
El Observatorio de la Tierra difundió una fotografía que muestra un fenómeno natural asombroso a 4.300 metros de altura.
La NASA sobre el alarmante hallazgo de una mancha roja en África.
Una investigación de la NASA publicada en Geology ha puesto el foco en la depresión de Afar, en Etiopía, donde la corteza africana se está estirando y dejando señales magnéticas que anticipan la futura formación de un nuevo océano.
La zona analizada es el Tendaho Graben, un sector del extremo oriental de África en el que los geofísicos han localizado unas franjas que no pueden verse a simple vista.
El equipo dirigido por David Bridges, geofísico de la Missouri University of Science and Technology, recorrió el terreno con voluminosos magnetómetros a la espalda para detectar esas anomalías.
La clave está en que estas franjas se han formado en tierra firme, antes de que exista un océano propiamente dicho.
Franjas magnéticas en tierra firme
Las franjas magnéticas del fondo oceánico se conocen desde la década de 1950. Aparecen cuando la corteza se separa, el magma asciende, se enfría y los minerales ferromagnéticos quedan orientados según el campo magnético terrestre vigente en ese momento.
Las nuevas bandas de roca registran una orientación distinta a la anterior. Por eso, durante décadas, estas marcas han servido para calcular cuándo comenzó la apertura de muchas cuencas oceánicas repartidas por el planeta.
Una señal anterior al océano
El caso del Tendaho Graben rompe esa interpretación clásica. Sus bandas, de unos 10 kilómetros de anchura, no están incrustadas en corteza oceánica, sino en corteza continental. Se originaron por intrusiones de magma que penetraron en la roca africana mientras esta se adelgazaba y se fracturaba.
Este proceso ocurrió hace entre 1,8 millones de años y 780.000 años, cuando se produjo la última inversión de los polos magnéticos terrestres. Los científicos calculan que aún podrían pasar hasta 2 millones de años antes de que la corteza termine de romperse y empiece a formarse una verdadera cuenca oceánica.
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