Quedó definido el nuevo Congreso que analizará el acuerdo de paz con las FARC
Si bien el presidente Juan Manuel Santos mantuvo el control del Congreso, quedó a la luz su dependencia de alianzas para lograr imponer sus proyectos.
El resultado de las elecciones legislativas de este domingo
en Colombia ha sido un campanazo de alerta para el presidente Juan Manuel
Santos de cara a las presidenciales, porque si bien puede seguir controlando
las fuerzas políticas en el Congreso, ha quedado más dependiente de las
alianzas.
El más votado fue el Partido Social de la Unidad Nacional (Partido de la U), de
Santos, que aseguró 21 de los 102 senadores, con lo que se convierte en la
mayor fuerza política del país, pero con el apoyo de sus aliados del Partido
Liberal y Cambio Radical.
Con los senadores del Partido de la U, los 17 del Partido Liberal y los nueve
de Cambio Radical, que lidera Germán Vargas Lleras, candidato de Santos a la
Vicepresidencia, la coalición de Gobierno llega a 47 miembros en la Cámara
Alta.
El movimiento Centro Democrático, creado el año pasado por el expresidente
Álvaro Uribe, que se perfilaba como el que más votación tendría, no lo
consiguió, y según los escrutinios, se quedó con 20 senadores en su debut.
Lo más seguro es que la llegada del Centro Democrático cambie un poco el
panorama en el Senado, pues la coalición de Santos, que
imponía sus fuerzas en el legislativo, ya no tendrá márgenes tan amplios para
sacar adelante iniciativas espinosas como lo hizo en el cuatrienio pasado.
Pese a que Santos tiene al movimiento uribista como su más férreo opositor, el
presidente puede seguir maniobrando en el Congreso, porque sus aliados
políticos le darán suficiente oxígeno para mantener el control, aunque tenga
que buscar nuevos socios.
En cualquier caso, Santos, que aspira conseguir la reelección el próximo 25 de
mayo, tiene dónde escoger a la hora de hacer nuevos acuerdos. Por un lado está
el Partido Conservador, que el mes pasado abandonó la coalición oficialista
después de decidirse a presentar un candidato presidencial propio, y por otro,
las fuerzas de izquierda que pueden resultar decisivas a la hora de aprobar
leyes relacionadas con los acuerdos de paz que el Gobierno negocia en Cuba con
las FARC.
Los conservadores, que tradicionalmente y salvo algunas excepciones suelen
estar del lado del Gobierno, obtuvieron en estas elecciones 18 senadores, lo
que les convierten en la tercera fuerza del país.
Parte de los caciques conservadores son proclives a retomar el apoyo que el
partido le retiró a Santos hace sólo una semanas, por lo cual no sería extraño
que una parte de los senadores decidiera volver al redil y darle al presidente
los apoyos que le hacen falta, lo que llevaría a una división del partido azul.
En la Cámara de Representantes, compuesta por 166 miembros, la coalición de
Gobierno obtuvo 91 escaños (39 del Partido Liberal, 36 del Partido de la U y 16
de Cambio Radical), con lo cual Santos no tendrá problemas para aprobar sus
iniciativas.
La oposición en este caso estará liderada por los conservadores, que obtuvieron
27 escaños, y por el Centro Democrático (12).
La abstención, que se mantiene entre un 55 y un 60 por ciento, sigue siendo
alta, y los analistas la explican porque hay apatía de los votantes hacia la
clase política y sus dirigentes, en los que no se ven representados.
Para el senador Juan Lozano, del Partido de la U, la "enorme abstención
debe entenderse como el alarido del pueblo engañado, que progresivamente está
dejando de creer en instituciones y dirigentes".
La jornada electoral deja como gran ganador al Partido de la U, con más de dos
millones de votos, mientras que su aliado, el Liberal, encabezado por curtidos
políticos como Horacio Serpa, no arrojaron el enorme caudal de votos que se
esperaba.
El Partido Conservador sale bien librado porque superó la previsión de las
encuestas, y puede ser la bisagra del Gobierno en el Senado, o un opositor duro
si se alía con los uribistas del Centro Democrático.
La jornada también deja vivas a fuerzas de izquierda como el Polo Democrático
Alternativo, que pese a bajar de ocho a cinco senadores, y de seis a tres
representantes, seguirá dando la batalla en el Congreso.
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