El presidente ruso, Dmitri Medvédev, exigió este martes renuncias en el Ministerio del Interior por las escasas medidas de seguridad del aeropuerto de Domodédovo, donde un atentado terrorista dejó el lunes 35 muertos y 180 heridos.
"Ordeno al ministro del Interior que proponga renuncias u otra clase de medidas para los responsables de la seguridad en el transporte", declaró el jefe del Kremlin al reunirse con la plana mayor del Servicio Federal de Seguridad (FSB).
Además, exigió al FSB, principal órgano en la lucha contra el terrorismo, que "establezca responsabilidades en relación con altos cargos del mismo cuerpo".
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Al mismo tiempo, Medvédev no aludió a la posible autoría del atentado, que algunos medios periodísticos atribuyeron a islamistas radicales del Cáucaso Norte de Rusia.
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"Los datos de los que disponemos reflejan que en el lugar del atentado sencillamente reinaba la anarquía. Entraban desde cualquier lugar, el control de acceso era, en el mejor de los casos, parcial y no afectaba a aquellos que recibían a los pasajeros", denunció.
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Por otra parte, el jefe del Kremlin afirmó que el terrorismo continúa siendo "la principal amenaza" para el Estado y los ciudadanos de Rusia y subrayó que hay que "desenmascarar y llevar ante la Justicia" a los culpables del atentado y "destruir el semillero de estos criminales, o como se les quiera llamar".
El atentado fue perpetrado en una zona común de acceso libre en la terminal de llegadas internacionales del aeropuerto.
La explosión tuvo una potencia equivalente a unos 7 kilogramos de trilita y se produjo en medio de una aglomeración de cientos de personas que esperaban la llegada de familiares y amigos a bordo de una treintena de vuelos.
Este fue el acto terrorista más grave cometido en Rusia desde marzo de 2010, cuando un doble atentado suicida cometido por dos jóvenes caucásicas se cobró la vida de 40 personas y dejó más de un centenar de heridos en dos estaciones del subte moscovita.
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