Es inminente la salida de Hosni Mubarak del gobierno de Egipto

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Estados Unidos y y la Unión Europea presionan para que sea reemplazado por el vicepresidente Omar Suleiman.

El gobierno de Barack Obama negocia la salida del presidente egipcio, Hosni Mubarak, por lo que mantiene conversaciones con la cúpula de las Fuerzas Armadas de ese país y con el vicepresidente Omar Suleiman, que lo sucedería en el cargo, a diez días del estallido social.

Asimismo, la cumbre de la Unión Europea (UE) pidió que Egipto emprenda “ya” un proceso de transición democrática y que las autoridades de ese país colmen las aspiraciones de su pueblo “con reformas políticas y no con represión”.

“Este proceso de transición debe comenzar ya”, afirma una declaración emitida por los jefes de Estado o Gobierno de la UE sobre la situación en Egipto y la región, en la que no se menciona al presidente egipcio, Hosni Mubarak.

La UE promete además dar todo su apoyo a un proceso de transición que promueva la democracia, el pluralismo, la prosperidad económica y la inclusión social, según el texto aprobado por la cumbre celebrada en Bruselas.

Los líderes comunitarios condenaron los episodios de violencia ocurridos en Egipto y consideraron "inaceptable" cualquier intento de suprimir la libertad de información, como las agresiones e intimidaciones a los periodistas y los defensores de los derechos humanos.

A todo esto, este viernes Egipto se prepara para nuevas protestas en el llamado "día de la salida", que intenta resumir el deseo de manifestantes de la oposición para que se convierta en la fecha en la que deje el poder el presidente Hosni Mubarak.

Al igual que el pasado viernes, los egipcios están convocados en la plaza Tahrir, en el centro de la capital, y en otros puntos de la ciudad, con el fin de sumarse a las protestas contra el régimen.

La situación en El Cairo está en calma y no se tienen noticias de que se hayan vuelto a repetir los tiroteos que en la madrugada del jueves causaron cinco muertos y una docena de heridos.

Los disparos fueron hechos por supuestos partidarios del régimen de Mubarak, al borde de la plaza Tahrir, donde hacen guardia miles de militantes de la oposición para mantener la revuelta popular que comenzó el pasado 25 de enero.

Al margen de ese tiroteo, durante la jornada del jueves se produjeron numerosos choques entre partidarios y opositores al régimen, especialmente en los alrededores de la plaza Tahrir, que causaron tres muertos más, según fuentes oficiales.

Los actos de violencia se producen mientras parecen haberse agotado las vías políticas, ya que la oposición se niega a conversar con el régimen mientras Mubarak sigue en el poder, a pesar de la oferta del Gobierno de iniciar un diálogo para superar la crisis.

"No encontramos ninguna utilidad a un diálogo con un régimen ilegítimo, infractor de la Constitución", señaló anoche Mohamed Mursi, portavoz de los Hermanos Musulmanes, el grupo más importante de la oposición egipcia.

El vicepresidente egipcio, Omar Suleimán, aseguró que el régimen de Mubarak comenzó un diálogo con fuerzas políticas que no identificó, pero reconoció que grupos de la oposición están ausentes, aunque espera que se unan más adelante.

Ese diálogo, añadió Suleimán, busca definir las reformas que son necesarias con vistas a las elecciones presidenciales de septiembre, a las que, según dijo el vicepresidente, no se presentará Mubarak ni su hijo menor, Gamal, favorito para sucederle.

En tanto, partidarios del régimen atacaron el jueves a numerosos periodistas y muchos de ellos fueron detenidos por las fuerzas militares, en una represión sin precedentes desde que comenzaron las protestas contra Mubarak.

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