Giffords sonríe y puede mover sus extremidades

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La congresista demócrata fue herida de un balazo el 8 de enero pasado y un chico de 20 años que la socorrió al instante ayudó a salvarle la vida.

La congresista estadounidense Gabrielle Giffords mostró signos de mejoría al sonreír y mover sus extremidades, tras el balazo en la cabeza que recibió el 8 de enero mientras se reunía con electores en el estacionamiento de un supermercado de Tucson.

Si bien Giffords permanecía en estado crítico desde el ataque en el que seis personas murieron y otras 13 resultaron heridas, los médicos se mostraron sorprendidos por sus avances, publicó este martes el diario español El País.

La congresista respondió desde el momento en que llegó a la sala de emergencias, apretando la mano de un doctor y luego elevó dos dedos.

Sin embargo, los especialistas advirtieron que la magnitud total de recuperación es aún incierta.

El miércoles pasado, la mujer abrió un ojo poco después de ser visitada por el presidente Barack Obama y desde entonces fue teniendo cada vez más progresos.

Por ejemplo, su esposo, el astronauta Mark Kelly, le pidió que señalase con el pulgar si podía oírlo, a lo que ella respondió positivamente. Luego, para el final de la semana, estaba moviendo pies y manos.

Asimismo, este lunes fue operada para reducir la presión sanguínea en un ojo. La intervención salió bien y la mujer ya sonríe desde la camilla.

A todo esto, el chico de 20 años que la socorrió apenas le dispararon se refirió al momento del ataque.

Daniel Hernández, que trabaja con la congresista en Arizona,  recordó que ese día estaba preparando la reunión con los electores en el supermercado, cuando oyó los disparos.

“Vi a todo el mundo correr y a Gaby tirada en el suelo, corrí hacia donde venían las balas, Gabby yacía sobre su sangre, la levanté para que no se ahogara y le sujeté la cabeza”, relató.

Henrández aseguró que no tiene formación médica y que sólo le aplicó “conocimientos básicos de primeros auxilios” y que su éxito se debió a que mantuvo la calma.

“Si me hubiera dejado llevar por el primer impulso, me habría tirado al suelo o hubiera salido corriendo”, admitió.

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