La eutanasia de Noelia Castillo: mentiras, ataques y la moral religiosa en su contra
El expediente sanitario y administrativo del caso echa por tierra muchas de las versiones que se difundieron sobre la joven.
Noelia Castillo accedió a la eutanasia en España no sin antes tener que enfrentarse a un largo proceso judicial, a los innumerables intentos de su propio padre por frenar su decisión y a una serie de mentiras, ataques y ofensivas ultrareligiosas como parte de una campaña para juzgar su derecho a la muerte digna.
Luego del revuelo que causó su entrevista en televisión, el expediente sanitario y administrativo del caso echa por tierra muchas de las versiones que se difundieron sobre la joven.
Noelia Castillo y la eutanasia: la campaña para desacreditar su decisión
Una de las fake news que se difundieron en redes sociales fue que la joven había sido violada “en manada” por un grupo de “menas”, es decir, de menores extranjeros no acompañados, o de “inmigrantes ilegales”. A su vez, sostuvieron que todo habría ocurrido cuando Noelia fue apartada de sus padres y puesta a disposición de los servicios sociales. Todo en medio de un contexto con críticas a los gobiernos de España y hasta la opinión de varios políticos.
“No existe ningún incidente de agresión sexual registrado” en los dos centros residenciales donde Noelia permaneció entre julio de 2015 y febrero de 2019, informaron fuentes de la Dirección General de Prevención y Protección de la Infancia y la Adolescencia (DGPPIA) de la Generalitat de Catalunya a el diario El País.
Durante su entrevista, Noelia habló de tres episodios de abuso sexual. El primero llevado a cabo por un joven con el que estuvo en pareja durante cuatro años; el segundo ocasionado por “dos chicos” que “intentaron abusar sexualmente” de ella en un boliche; y el tercero cuando fue agredida por “tres chicos a la vez”, también en un local bailable. Este último hecho, indicó, fue el que ocurrió “tres o cuatro días antes” de su intento de suicidio el 4 de octubre de 2002.
Otro punto que fue altamente cuestionado es el hecho de que se considere a Noelia como “la primera persona en recibir la eutanasia por depresión en España”. Los informes psiquiátricos a los que accedió el mencionado diario español avalan que la joven padece "síntomas depresivos de forma crónica” y un “trastorno de adaptación con síntomas de ansiedad y de depresión”.
La propia Noelia habló sobre su depresión y dejó en claro que no fue el motivo por el cual la Justicia española le concedió la eutanasia, sino los padecimientos que le provocó la paraplejia.
Su solicitud para recibir la eutanasia fue autorizada en julio de 2024 por la Comisión de Garantía y Evaluación de Cataluña al considerar que la joven tenía “una situación clínica no recuperable” que le producía “una dependencia grave, dolor y sufrimiento crónico e imposibilitante” con incidencia en su autonomía y en sus actividades diarias. Es decir, cumplía con los requisitos establecidos en la ley.
En los incontables intentos por impedir su decisión, su padre, Gerónimo Castillo, con el respaldo jurídico de la organización ultracatólica y conservadora Abogados Cristianos, apuntó a que Noelia no estaba capacitada para decidir por sus propios medios. Esto fue desmentido por psiquiatras, neuropsicólogos y psicólogos.
Si bien Noelia tiene un trastorno obsesivo compulsivo (TOC) y trastorno límite de la personalidad, los especialistas acreditaron que “puede entender la gravedad de la medida que solicita y, por tanto, actuar en cuenta propia”.
“No estoy en la cama postrada, me ducho y me maquillo solita”, expresó Noelia en la entrevista y aclaró: “Dormir se me hace muy difícil, aparte de que tengo dolor de espalda y también de piernas”. Sus declaraciones llevaron a que muchos usuarios en redes sociales alegaran que la joven “no está tan mal” de salud y minimizaran su dolor.
Las dolencias y secuelas de su paraplejia incluyen: lesión medular completa nivel L3, alteración sensitiva por debajo del nivel de la lesión, dolor neuropático, intestino con incontinencia fecal, vejiga que precisa sondas cada seis horas y dependencia funcional asociada a los déficits, que implica “desplazamiento con silla de ruedas que puede propulsar con entornos adaptados”, además de “una capacidad de marcha precaria por interiores adaptados con caminadores y férulas”.
Noelia Castillo acordó recibir la eutanasia este jueves 26 de marzo. Según trascendió, será a las 18 en la Residencia Sant Camil, ubicada en la localidad de Sant Pere de Ribes, Barcelona.
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