Salvatore “Totó” Riina no tiene nada que envidiarle a Don Corleone. De hecho, Riina nació en 1930 en la cuidad de Corleone, en Sicilia. La familia a la que pertenecía era Los Corleonesi, una organización pequeña comparada con las grandes familias de la capital. Apodado también “La bestia” se decía que nadie nunca lo había llamado por sus apodos en su cara.
Desde los años `80 y hasta su encarcelamiento en 1993, Totó mantuvo una sangrienta campaña contra las otras familias italianas y contra el Estado. Se dice que en su carrera mató personalmente a 40 personas y ordenó otros mil asesinatos.
La historia de su ascenso al poder parece contada por un guionista de Hollywood. A las órdenes de un ambicioso líder, fue uno de los encargados de matar al Don de la familia en 1958, para transformarse en el segundo al mando.
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Las familias de Palermo, capital de Sicilia, subestimaban la capacidad de los Corleonesi. Sin embargo, durante 10 años Riina se encargó, a sangre y fuego, de que su familia se transforme en una de las más temidas de Italia.
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En 1969 fue juzgado y liberado gracias a jueces y jurados “comprensivos”, que fueron convencidos por un cóctel de amenazas de muerte y sobornos. En 1974 se transformó en la cabeza de la familia, tras la detención y el arresto de Luciano Liggio, el entonces jefe máximo.
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Quienes lo conocen afirman que Riina es inculto pero extremadamente intuitivo. Durante los años ‘70 y ’80, mientras la mayoría de los mafiosos se mostraban en público, Totó se mantenía oculto. Sucede que mientras otros intentaban el soborno, Riina apelaba al asesinato.
Desde mediados de los años `80, Riina acumuló 13 condenas a cadena perpetua, muchas de las cuales fueron dictadas in absentia, por encontrarse fugitivo.
La caída de Salvatore Riina mantiene el estilo hollywoodense: fue apresado porque su chofer, Balduccio di Maggio, lo delató a los Carabinieri. Por eso, varios de los familiares de di Maggio fueron posteriormente asesinados.
Si bien su encarcelación causó satisfacción, se supo que durante 30 años Riina no hizo demasiado esfuerzo por esconderse. Anotó a sus hijos con su nombre original, y estuvo de luna de miel en Venecia, sin que nadie lo notara. Se estima que no hubo una necesidad política de atraparlo hasta que la opinión pública empezó a presionar sobre le gobierno.
Riina siempre aseguró que él era un simple empleado, y que no sabía que era el asesino más buscado en su país. Se le secuestraron $125 millones en bienes, sólo una parte de su fortuna. Vive en prisión, adónde, según cuentan, es respetuoso y amable con todo el mundo.
Pasa en las películas, pasa en la vida…
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