Tiene 18 años y factura US$135.000 usando Google Lens y ChatGPT para vender por Internet
Un joven descubrió un negocio muy rentable con la ayuda de Google Lens y ChatGPT. Con la venta de tesoros abandonados logró facturar miles de dólares en un año.
Tiene 18 años y factura US$135.000 usando Google Lens y ChatGPT para vender por Internet
El joven Michael Haskell encontró una gran oportunidad comercial al comprar unidades de almacenamiento olvidadas. Al revisar las cajas y comercializar los tesoros abandonados que halla en su interior por internet, este estudiante estadounidense de apenas 18 años construyó una exitosa empresa usando Google Lens y ChatGPT.
La increíble historia de Michael Haskell y sus descubrimientos
La inspiración de este emprendedor nació tras ver una repetición del famoso programa de televisión "Storage Wars". A principios de 2024, invirtió tan solo US$10 en su primer depósito y logró vender un artículo por el cuádruple de su valor original. Desde entonces, su negocio creció exponencialmente, llegando a facturar US$135.000 en 2025 y combinando sus exigentes estudios secundarios con este lucrativo proyecto.
Para lograr el éxito en este competitivo mercado, desarrolló una estrategia basada en la investigación profunda y la atención a los pequeños detalles:
- Busca pistas sobre los dueños anteriores, como prendas de una universidad o artículos de colección, para estimar el valor del resto del contenido.
- Utiliza herramientas de inteligencia artificial desarrolladas junto a sus amigos para escanear nombres importantes vinculados a los depósitos abandonados.
- Apela a aplicaciones como Google Lens y ChatGPT para tasar rápidamente los objetos encontrados y compararlos con los precios de la plataforma eBay.
El hallazgo artístico que impulsó sus ventas
Su compra más valiosa hasta la fecha fue una unidad que había pertenecido al polémico marchante de arte neoyorquino Andrew Crispo. Allí encontró una obra del reconocido pintor Man Ray y distintos bocetos de Walt Kuhn. Por ese depósito pagó apenas US$450 y terminó vendiendo las obras por la increíble suma de US$36.000.
Aunque gran parte de su extenso inventario se acumula temporalmente en el garaje de la casa de su madre en Nueva Jersey, el joven ahora se prepara para ingresar a la prestigiosa Universidad de Emory en Atlanta. Si bien no está seguro de cómo continuará operando su empresa a la distancia durante los próximos cuatro años, afirma que esta experiencia comercial cambió por completo su perspectiva sobre el consumo masivo y le enseñó a desprenderse de las cosas sin valor sentimental.
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