Tiene 51 años y con su hija de 32 facturaron US$428.000 con juguetes antiestrés fabricados en su propia casa
Una exmaestra y su padre formaron un imperio de impresión 3D en su casa. Vendiendo juguetes contra el estrés lograron facturar 428 mil dólares en solo un año.
Tiene 51 años y con su hija de 32 facturaron US$428.000 con juguetes antiestrés fabricados en su propia casa
¿Qué hacés cuando necesitás un momento de concentración o bajar un poco la ansiedad? Para miles de personas en Estados Unidos, la respuesta es buscar una colorida pieza de plástico que, al presionarla, emite un "clic" suave y sumamente satisfactorio. Así es como los juguetes pueden ayudarte.
Gran parte de este fenómeno se lo deben a Victoria Baumann (32) y Charlie Moreton (51), un dúo de padre e hija que fundó Victoria Essie Studio. Desde sus hogares en Carolina del Norte, lograron transformar un pasatiempo de impresión 3D en un negocio sumamente rentable que capturó la atención de millones de usuarios en las redes sociales.
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El auge de los "Fidget Clickers"
Los fidget toys o juguetes antiestrés son herramientas táctiles (muchas veces con un componente auditivo) diseñadas para mantener las manos ocupadas. Ayudan a regular las emociones, mejorar la concentración y, según los expertos en salud, son particularmente beneficiosos para personas con ansiedad, trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) o trastornos del espectro autista (TEA).
Victoria y Charlie supieron capitalizar esta tendencia que, lejos de ser solo para niños, es un éxito entre los adultos. Sus productos ofrecen la misma sensación mecánica y táctil que el teclado de una computadora tradicional, combinada con un estilo visual que mezcla la ternura, el color y la nostalgia de los años 2000 (Y2K).
- Un mercado gigante: En 2025, el mercado mundial de juguetes antiestrés se valoró en más de US$ 9.000 millones, con altas proyecciones de crecimiento.
- La audiencia: Aunque su base principal son las mujeres y personas neurodivergentes de todas las edades, han descubierto que muchos adultos simplemente necesitan algo para "hacer clic" y liberar tensiones durante su jornada laboral.
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De la impresión casera a la producción industrial
Lo que comenzó hace apenas un año como una pequeña operación con dos impresoras 3D, hoy es una fábrica a pequeña escala. Victoria había iniciado el estudio en 2018 como un proyecto paralelo para vender arte y joyas. En 2025, Charlie —un aficionado a la impresión 3D y experto en seguridad de redes— se unió al negocio tras descubrir un diseño de fidget clicker con forma de pastel que encajaba perfecto con el estilo de su hija.
El proceso de trabajo es meticuloso y completamente colaborativo:
- Diseño y planificación: Trabajan junto a artistas para obtener licencias comerciales de diseños únicos (desde tazones de cereales hasta hongos) y también crean los propios, como inhaladores o crayones.
- Impresión: Actualmente cuentan con más de 30 impresoras 3D. Imprimir un juguete simple toma unas 17 horas, mientras que los proyectos más grandes y complejos pueden demorar entre tres y cuatro días.
- Ensamblaje: Cada juguete consta de entre dos y seis piezas de plástico. Padre e hija son tan ágiles que pueden ensamblar unos 100 clickers en menos de una hora.
- Distribución: Victoria se encarga de empaquetar y enviar los productos directamente desde su casa.
Sus lanzamientos temáticos (los famosos drops) son un éxito rotundo. Una de sus creaciones más vendidas es una caja de chocolates en forma de corazón que, en lugar de golosinas comestibles, contiene trufas de plástico para hacer clic. ¡Son tan realistas que sus seguidores en redes sociales le piden en broma que use guantes de manipulación de alimentos!
Los números detrás del éxito
Las finanzas de Victoria Essie Studio demuestran que encontrar el nicho correcto puede cambiarte la vida. En 2025, el negocio registró ingresos brutos por US$ 428.000 y una ganancia neta de aproximadamente US$ 94.000.
- Volumen de ventas: Promedian unos 1.500 pedidos mensuales. En los días de lanzamientos de nuevos diseños, pueden recibir hasta 400 pedidos en simultáneo.
- Precios: Los juguetes estándar de mano cuestan entre US$ 5 y US$ 30, mientras que los de tamaño real (como un plato completo de waffles) rondan entre los US$ 100 y US$ 125.
- Costos operativos: La mayor parte de la inversión se destina a equipamiento, filamentos para las impresoras, insumos de envío y el pago de licencias a los artistas. Todo se reinvierte, logrando crecer sin necesidad de tomar préstamos comerciales.
Dejar la docencia por el mundo emprendedor
Victoria comenzó su carrera como maestra de preescolar, trabajando con niños de 2 a 5 años entre 2015 y 2019. Sin embargo, los bajos salarios y las presiones del sistema educativo la llevaron al agotamiento extremo (burnout). Para subsistir, solía tener trabajos paralelos durante las noches y los fines de semana.
"Pensé que iba a ser maestra y trabajar en dos empleos a tiempo parcial por el resto de mi vida", confiesa Victoria. "Poder hacer esto es un respiro de aire fresco".
Tras dejar la enseñanza y pasar un tiempo administrando una heladería, en 2022 decidió dedicarse a tiempo completo a su estudio. En 2025, se pagó a sí misma un sueldo de US$ 36.000 y proyecta aumentarlo a US$ 78.000 en 2026, casi cuatro veces su antiguo salario docente. Además, trabajar desde casa le permite ser una madre mucho más presente para su pequeña hija de 5 años.
Por su parte, Charlie mantiene su trabajo corporativo de tiempo completo. Durante 2025 decidió no cobrar sueldo del emprendimiento para asegurar la salud financiera del negocio, pero en 2026 comenzó a percibir US$ 750 semanales, dedicándole unas 40 horas extra a la producción junto a su hija. Para él, la mayor recompensa es, sin dudas, el tiempo compartido en familia creando algo único.
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