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"Fuimos al Fondo varias veces y varias veces terminamos en el fondo"

Por: Cecilia Moreau
11 de mayo de 2018

Hay temas políticos qué por su trascendencia, por su peso y por sus consecuencias hacen mella en las sociedades y quedan marcados a fuego en la memoria social. El hecho de que el Gobierno vaya en búsqueda de la intervención del Fondo Monetario Internacional trae los peores recuerdos a los argentinos, porque la herida dejó una marca indeleble.

Se podría hablar desde estas líneas de cuestiones que tienen que ver con lo estrictamente técnico de la economía, pero me parece mucho más importante resaltar la cuestión política de esta actitud del Gobierno. Acudir al Fondo, indefectiblemente trae aparejado la toma de medidas drásticas de corte netamente político y, si bien Cambiemos ya ha dado muestras de ser un buen alumno del organismo, lo que nos van a exigir es la profundización de medidas de impacto social que, posteriormente cuesta mucho trabajo reparar.

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El Fondo nos va a pedir que recortemos despidiendo empleados públicos (como ya han hecho, sobre todo haciéndolo en varios sectores claves), que ajusten en el plano de la asistencia social y que lleven adelante reformas laborales. ¿La sociedad argentina está dispuesta a tolerar esto? Esas medidas, no parecieran estar en consonancia con el gradualismo que se pregona desde el relato oficial, sino que tiene la cara de un ajuste que de gradual no tiene nada.

El Gobierno va en busca de un nuevo Consenso de Washington y con él, quedan expuestos todos los problemas que traen las políticas de corte neoliberal, aunque se empeñen en negarlo una y otra vez.

En primer lugar, a partir de lo que nos está pasando surge que hay un problema de carácter estrictamente ideológico: los miembros del Ejecutivo están convencidos que este es el camino, no solo desde el supuesto ordenamiento de las cuentas públicas, sino desde que la cuestión social y laboral están supeditadas a la lógica del mercado. Fuimos al Fondo varias veces, y varias veces terminamos en el fondo.

El segundo problema es que se habló de la necesidad de "retornar al mundo", pero otra vez lo hacemos desde la dependencia. Nuevamente, el exterior moldea nuestra política interna a un precio muy alto.

En último lugar, la vuelta al Fondo tiene una potencia material y simbólica altamente negativa, que no se justifica a partir de la herencia, sino que es la pura responsabilidad de quienes hoy están al mando de las decisiones de gobierno. Y en esto quiero hacer foco: lo simbólico en la política es sumamente importante. Por eso, no deben intentar vendernos una cara buena de un organismo que nos ha sometido históricamente. Ya conocemos cuales han sido los resultados. Y la promesa de una luz al final del túnel cada vez parece más lejana.

Estamos en un momento clave, aunque no hay que agitar fantasmas. Por supuesto que las condiciones que atraviesa hoy la Argentina no son las mismas que en 2001, y no va a tener la misma resolución política. Tenemos que tratar de salvar que las consecuencias sociales no sean las mismas. Desde la oposición tenemos la responsabilidad política de trabajar para que no haya consecuencias insalvables. El oficialismo, debería pensar en lo mismo.

*Cecilia Moreau es diputada nacional en el bloque Federal Unidos por Una Nueva Argentina.

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