El consumo sigue en caída libre y ya acumula 14 meses en baja de los últimos 15

Política

Aunque la contuendencia de las estadísticas los desmienten una y otra vez, Javier Milei y Luis Caputo insisten en que el consumo está en niveles récord.

El presidente Javier Milei y su ministro de Economía, Luis Caputo, intentan por todos los medios sostener el cada vez más maltrecho relato libertario e insisten, a pesar de la contundencia de las estadísticas que se encargan en desmentirlos una y otra vez, en que el consumo se encuentran en niveles récord en el país. Ahora fue la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) la que desarmó la fabulación libertaria.

De acuerdo con el el relevamiento realizado por CAME las ventas minoristas pyme cayeron otro 3,8% interanual en julio mientras que en la comparación desestacionalizada, es decir contra el mes previo, la contracción fue del 2,1%. De esta manera el consumo acumula 14 meses a la baja en la comparación interanual de los pultimos 15.

De esta manera, en los primeros siete meses de 2026 las ventas acumularon una caída del 2,7%, reflejando las dificultades que todavía enfrenta el consumo para consolidar una recuperación.

Uno de los factores que explicaron el desempeño de julio fue la desaparición del impulso transitorio que había generado el cobro del medio aguinaldo durante junio. A esto se sumó la cada vez mayor incidencia de las tarifas de los servicios públicos propias de los meses de invierno sobre los ingresos disponibles de las familias.

La combinación de ambos factores volvió a incrementar la cautela de los consumidores y terminó de esta manera impactando negativamente sobre el nivel de actividad de los comercios.

Solo consumo de productos esenciales

El relevamiento realizado por CAME mostró que las familias adoptaron un comportamiento cada vez más defensivo frente a sus decisiones de compra. El gasto se concentró principalmente en productos indispensables de la canasta básica, medicamentos recetados e insumos que requieren reposición inmediata.

En contrapartida, los consumidores continuaron postergando las compras que pueden diferirse, especialmente aquellas vinculadas con bienes durables, indumentaria, muebles y productos de mayor valor.

Las dificultades también quedaron reflejadas en la percepción de los propios comerciantes. El 48,1% aseguró que la actividad de su negocio permaneció estable respecto del mismo período del año pasado, dos puntos porcentuales menos que en junio.

Al mismo tiempo, aumentó la proporción de empresarios que describió la situación de su comercio como desfavorable: pasó del 43,1% en junio al 44,5% en julio.

La debilidad del consumo se extendió prácticamente a todos los sectores analizados. Seis de los siete rubros relevados por CAME registraron caídas interanuales durante julio. El mayor retroceso se observó en "Textil e indumentaria", donde las ventas disminuyeron 5,6% frente al mismo mes de 2025.

Muy cerca se ubicó "Bazar, decoración, textiles para el hogar y muebles", con una contracción del 5,5%, mientras que "Alimentos y bebidas" registró una caída del 5,4%.

El único sector que logró escapar de los números negativos fue "Ferretería, materiales eléctricos y materiales para la construcción", cuyas ventas avanzaron 1% interanual.

El consumo se derrumba

El consumo se derrumba

En paralelo, apareció una diferencia significativa entre los canales de comercialización. Mientras las ventas generales retrocedieron, las operaciones online realizadas por comercios que también cuentan con locales físicos crecieron 14,9% interanual. Frente a junio, sin embargo, mostraron una leve caída desestacionalizada del 0,1%.

En un contexto de menor liquidez disponible, las herramientas de financiamiento volvieron a tener un papel relevante para sostener las ventas. Según el relevamiento, las promociones bancarias, los descuentos ofrecidos a través de billeteras digitales y las bonificaciones por pagos al contado continuaron siendo determinantes para concretar operaciones, especialmente ante las mayores restricciones que enfrentan los consumidores para acceder al crédito.

Desde el lado de los comercios, la situación también presenta dificultades. Los establecimientos enfrentan simultáneamente incrementos en los costos de reposición y logística, presión sobre los márgenes de rentabilidad y una mayor competencia tanto de productos importados como del circuito informal.

La combinación de costos crecientes y ventas contenidas llevó a buena parte de las pymes a priorizar la preservación de su flujo operativo y postergar proyectos de expansión.

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