La Reforma Laboral no cambia las licencias por paternidad y Argentina sigue entre los peores de la región

Política

La Reforma Laboral mantiene el obsoleto esquema. Un repaso por el atraso normativo frente a los estándares internacionales y los países vecinos.

El debate sobre la reciente Reforma Laboral impulsada por el Gobierno dejó al descubierto una grave omisión que perpetúa la desigualdad en el ámbito de los cuidados: el régimen de licencias por paternidad y maternidad quedó absolutamente intacto. Argentina está en el subsuelo de la región.

Mientras algunos referentes del oficialismo alertan constantemente sobre el invierno demográfico y apelan a recuperar valores tradicionales para aumentar la tasa de natalidad, la legislación laboral condena a las familias argentinas a uno de los esquemas más atrasados de todo el continente.

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Un régimen obsoleto e insuficiente

En la actualidad, la Ley de Contrato de Trabajo de Argentina otorga una licencia de 90 días por embarazo para las personas gestantes. Sin embargo, la brecha más alarmante y discriminatoria se da en la figura de los padres, quienes tienen derecho a apenas dos misérrimos días corridos y pagos por el nacimiento de sus hijos.

Esta inacción legislativa contrasta de lleno con los proyectos que habían logrado avanzar en años anteriores. En 2023, la Cámara de Diputados había emitido un dictamen favorable —hoy cajoneado en el Congreso— que proponía una modernización total del sistema de cuidados. Dicha iniciativa estipulaba:

  • Para personas no gestantes (padres): La extensión obligatoria de la licencia de 2 a 45 días.

  • Para personas gestantes (madres): La ampliación hasta los 126 días, divididos en 45 previos y 81 posteriores al parto.

  • Para familias adoptantes: La creación de un derecho inédito de 90 días de licencia a partir de la notificación judicial.

El ranking de la vergüenza: Argentina frente a la región

A nivel regional, la falta de equidad es flagrante y expone una fuerte deuda estructural. Un relevamiento basado en datos de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) demuestra que el país sudamericano se encuentra estancado en la categoría de "menor protección".

A continuación, el ranking que evidencia cómo los países vecinos superan ampliamente la normativa argentina en materia de días otorgados por paternidad en el sector privado:

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La Reforma Laboral no cambiará las licencias por paternidad y maternidad

La Reforma Laboral no cambiará las licencias por paternidad y maternidad

  • Los más avanzados (14 días o más): Islas Vírgenes Británicas lidera con 30 días. Le siguen Venezuela, Colombia y Paraguay, que garantizan 14 días. Por fuera de este bloque, Cuba cuenta con un sistema pionero de licencia compartida de hasta 15 meses.

  • Segunda línea (10 a 13 días): Uruguay otorga 13 días, mientras que Ecuador y Perú garantizan 10 días para los padres.

  • Rango medio (5 a 8 días): Costa Rica y Suriname brindan 8 días, seguidos de Bahamas con 7, y el bloque conformado por México, Brasil, Chile y Nicaragua con 5 días.

  • Los peores de la región (3 días o menos): Bolivia, El Salvador y Panamá conceden apenas 3 días. En el fondo de la tabla, con la mísera cifra de 2 días, aparecen Argentina, Guatemala y República Dominicana.

  • Excluidos: Honduras y Haití son los únicos países de la región que directamente no otorgan este derecho legal.

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El grave incumplimiento de los estándares internacionales

Al mantener este ínfimo margen de tiempo, el Estado argentino no solo pierde por goleada frente a sus vecinos, sino que incumple sistemáticamente las recomendaciones básicas estipuladas por los organismos multilaterales que velan por los derechos laborales y de las infancias:

  • Organización Internacional del Trabajo (OIT): Aconseja un mínimo indispensable de 98 días (14 semanas) para las madres, sugiriendo como horizonte ideal extender la protección a 126 días (18 semanas).

  • UNICEF: Sugiere garantizar al menos 14 días pagos exclusivos para los padres, con el objetivo primordial de favorecer el vínculo temprano, proteger la salud materno-infantil y fomentar la corresponsabilidad real en las tareas de cuidado.

Las organizaciones especializadas advierten reiteradamente que sostener licencias tan cortas castiga con dureza el empleo femenino, ya que empuja a las mujeres a abandonar el mercado laboral formal para hacerse cargo de las tareas de crianza de manera desproporcionada.

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El impacto directo: un país sin nacimientos

Las consecuencias de esta desidia estatal, sumadas al profundo deterioro económico, están reconfigurando el mapa social argentino a una velocidad alarmante, consolidando un escenario de colapso demográfico. Según los datos oficiales del Ministerio de Salud correspondientes al ciclo 2024:

  • Se registró una caída histórica del 47% en los nacimientos a nivel nacional, contabilizando apenas 413.135 nacimientos frente a los 777.000 registrados hace una década en 2014.

  • La tasa de fecundidad se desplomó a un piso histórico de 1,23 hijos por mujer, ubicando a la Argentina con índices de natalidad idénticos a los de países europeos fuertemente envejecidos como Italia (1,21) o Polonia (1,2).

  • El paradigma habitacional cambió por completo: en el 57% de los hogares argentinos ya no viven menores de 18 años, según las proyecciones basadas en el último Censo.

Sin políticas públicas integrales y con una flamante Reforma Laboral que elige deliberadamente ignorar el problema, la corresponsabilidad familiar seguirá siendo una utopía y el invierno demográfico, una realidad estructural imposible de revertir.

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