La crisis de la oposición no ha variado

Política

Roberto Bacman, director Ejecutivo del Centro de Estudios de Opinón Pública (CEOP) adelanta algunas de las claves que marcarán las elecciones Legislativas de 2013.

No queda duda alguna que la Argentina se prepara para afrontar un nuevo año electoral. En 2013 se realizarán elecciones de medio término para renovar la mitad de la Cámara de Diputados Nacionales y un tercio de la Cámara de Senadores.

Es muy probable que ya por el mes de marzo el clima electoral comience a levantar temperatura. No se debe perder de vista que si los comicios se llevarán a cabo alrededor de la mitad del mes de octubre del año entrante (el Gobierno Nacional tiene la potestad de adelantar esa fecha), durante el mes de agosto se deberán realizar las internas (primarias abiertas simultáneas y obligatorias) que, según la nueva Ley de Partidos Políticos, todo frente electoral debe realizar para elegir sus candidatos ya sea por oposición (varias listas) o mediante lista única.

Además, también se elegirán legislaturas provinciales, concejos municipales y hasta dos provincias (Corrientes y Santiago del Estero) deberán concurrir a las urnas para elegir a sus nuevos gobernadores.

Obviamente, se tratará de elecciones de medio término donde la gente elige con mayor libertad, sin que la economía o los proyectos de gobernabilidad pesen tanto en su decisión (especialmente los electorados urbanos de clase media y media alta).

Sin embargo, se debe tener mucho cuidado al hacer comparaciones: una elección de medio término se debe comparar con otra de similares características. El punto de referencia es 2009, no 2011 cuando los argentinos eligieron a CFK por segundo período consecutivo.

Pero más allá de esta aclaración un dato de la realidad se impone por su propio peso: la situación de gran crisis de los partidos políticos de la oposición que caracterizó a las elecciones de los últimos siete años no ha variado en absoluto.

El oficialista Frente para la Victoria sigue sosteniendo un núcleo duro de votantes que nunca ha bajado del 34/35% a nivel nacional (ni siquiera en elecciones de medio término). Y esta ventaja se mantiene a pesar de que el oficialismo debe transitar territorios que en las últimas elecciones le resultaron un hueso difícil de roer, como ser la Capital Federal, Santa Fe y Córdoba.

Mientras tanto, la oposición sigue dispersa, heterogénea y muy atomizada, sin que hasta el momento ningún partido o dirigente haya logrado internalizar de manera contundente en el imaginario colectivo que posee un proyecto concreto, viable y alternativo, al de un oficialismo que gobierna este país desde hace casi diez años.

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