Una elección de medio término de relevancia
Rosendo Fraga, director del Centro de Estudios Unión para la Nueva Mayoría, analiza las Legislativas 2013 desde la óptica de una eventual Reforma de la Constitución.
El año próximo, aún con una derrota, el oficialismo no perdería bancas.
La segunda, es que la iniciativa apunta no sólo a permitir la permanencia del Kirchnerismo,- cada vez más derivado en Cristinismo,- en el gobierno durante décadas, sino también modificar el modelo tradicional establecido en la Constitución Nacional de 1853.
Pero la propia Presidente ha planteado en octubre la necesidad de la reforma, al afirmar que es necesario institucionalizar los cambios que está produciendo su gobierno y ante las reiteradas expresiones de sus partidarios de que debe ser reelecta, ha optado por un silencio, que implica más aceptación que rechazo.
Dos décadas atrás, la Constitución fue reformada, para hacer posible un segundo mandato consecutivo de Carlos Menem. La elección previa a la Presidencial que tuvo lugar en 1993, fue la llave política que la permitió. Entonces el oficialismo obtuvo el 43% de los votos y con una victoria clara, el entonces Presidente logró negociar con un sector de la oposición, liderado por Raúl Alfonsín, los dos tercios de ambas cámaras requeridos para convocar la reforma .
Con este antecedente, puede conjeturarse que si bien el Kirchnerismo necesitaría acercarse al 50% en la elección del año próximo para lograr los dos tercios, si alcanza un porcentaje como el 43%, probablemente podrá negociar los legisladores que le falten, siempre que la oposición se mantenga dividida y desarticulada.
Puesto en esta perspectiva, la elección del año próximo, no sólo puede definir si Cristina Fernández podrá o no presentarse para un tercer mandato consecutivo en 2015, sino también un cambio del modelo constitucional, que perdurará por décadas y ello sin dudas es más trascendente.
Un Código Civil, como el que se está reformando ahora, mañana puede ser modificado por el Congreso por mayoría simple. En cambio para cambiar la Constitución, además de contar con dos tercios de ambas cámaras del Congreso de la Nación, se requiere luego ganar la elección de constituyentes y lograr que la asamblea que integren apruebe las reformas pretendidas.
A lo largo del siglo XX, la Constitución sólo fue modificada en tres oportunidades, a las que puede agregarse una la enmienda realizada por un gobierno de facto.
Si bien en despachos oficiales no se descarta ninguna alternativa,- como negociar los dos tercios antes de la elección y adelantarla y realizándola en forma conjunta con la de constituyentes, etc.- el escenario más probable sigue siendo que será la elección legislativa de 2013, la llave que permitirá o no la reforma constitucional.
Respecto a esta elección, en principio tres parecen ser las claves de su resultado.
La primera y obvia es la economía. El oficialismo está esperanzado en que el precio de la soja y la recuperación de Brasil, le permitirán un escenario más favorable, en el cual aunque no se vuelva a los niveles de crecimiento y consumo del año pasado, se crezca respecto al freno que se está registrando a partir del segundo trimestre de 2012. Pero la incertidumbre de la situación internacional, hace relativo cualquier cálculo.
La segunda, es el grado de unidad electoral que mantenga el peronismo. Si el Gobernador de Córdoba va a elecciones al margen del oficialismo nacional y en la provincia de Buenos Aires la disidencia justicialista se manifestara como sucedió en 2009, el Kirchnerismo,-cada vez más devenido en Cristinismo,- no llegará al 40%.
Por último, el grado de cohesión o división de la oposición será la tercera clave del resultado. Si bien es difícil que logre articular un frente electoral unificado, un acuerdo sobre la oposición a la reforma de la Constitución en estas circunstancias, puede jugar un rol en ello.
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