A 10 años de la muerte de Yabrán sigue la duda: ¿estará vivo o no?
**Los expertos dicen que hubiera sido imposible fraguar el suicidio.
**Aún hoy, de todas formas, se duda si el asesino de Cabezas se mató o se escapó del país.
Para el momento en el que se supo que Alfredo Yabrán había aparecido muerto de un escopetazo en la boca, su nombre circulaba en los medios y la opinión pública no solo por sus empresas, sino porque se lo ligaba al asesinato del reportero gráfico José Luís Cabezas. Hoy, a diez años de aquél 20 de mayo de 1998, ni las pericias forenses ni los exámenes de ADN son capaces de convencer a mucha gente, que cree que Yabrán aún está vivo.
Irreconocible por la deflagración, el cuerpo del empresario apareció el baño de la estancia San Ignacio, situada a unos 30 kilómetros de Gualeguaychú. Desde ese momento, los cuestionamientos que Yabrán recibió en vida mantuvieron la controversia a pesar de su fallecimiento.
La noticia de su muerte generó una ola de sospechas acerca de la veracidad y comenzó a rodar en la sociedad la hipótesis de que se trataba de un suicidio fraguado. Si bien el expediente 7814 del Juzgado de Instrucción Nº 2 de Gualeguaychú certifica su deceso, son muchos los argentinos que aún hoy creen que el empresario Alfredo Yabrán está vivo.
En el año 2002, una escribana de la ciudad de Lancaster, cercana a Los Angeles en Estados Unidos, dijo que un hombre que respondía al nombre de Alfredo Yabrán había vendido una casa en sus oficinas. De acuerdo con lo publicado entonces por el diario Clarín, el hombre mostró un pasaporte argentino, y transfirió la casa a Carlos Sánchez, supuesto ex testaferro del empresario postal.
Como esta, miles de historias alimentaron la sobrevida de Yabrán. La hipótesis del suicidio fraguado cobraba fuerza incluso en el propio corazón de Entre Ríos, en donde se comenzó a hablar de la extraña desaparición de un "vagabundo" físicamente parecido al poderoso empresario postal.
Sin embargo, los expertos argumentaron que era imposible la operación por la compleja red de cómplices necesarios para poder realizar ese montaje macabro. Además de necesitar un "muerto" de contextura similar a Yabrán, hubiera sido necesaria la complicidad de los tres médicos forenses que realizaron la autopsia en la morgue entrerriana, de los peritos calígrafos que analizaron las cuatro cartas que dejó el empresario y de los científicos que participaron del estudio de ADN.
Quienes sostienen en cambio que Yabrán no murió, se resisten a aceptar que uno de los hombres más poderosos del país se haya matado de un escopetazo. Incluso los padres de José Luis Cabezas -Norma y José- muchas veces dejaron entrever sus dudas acerca de la veracidad de la muerte del empresario postal.
Las encuestas divulgadas en 1998 afirmaban que más del 50 por ciento de la población creía que el empresario postal estaba vivo y apenas el 10 por ciento estaba convencido de su suicidio, tal como demostraron contundentes pruebas de investigaciones judiciales y periodísticas. Es que no faltan argumentos para descreer que el empresario todopoderoso, multimillonario y omnipresente, haya decidido quitarse la vida.
Una década después de su muerte, Yabrán es uno de los personajes que se ganó su “fama” en vida, y la mantiene hasta hoy. Como dicen las abuelas, los fantasmas no existen, pero que los hay, los hay.
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