Acusan de acoso sexual y laboral al chef Pablo Massey

Sociedad

El domingo a la noche Trinidad Benedetti contó en Instagram la historia de maltrato laboral y acoso sexual que vivió cuando trabajaba en La Panadería de Pablo.

"Voy a contarles una historia sobre mi paso por La panadería de Pablo. Trabajé ahí por un período de 7 u 8 meses cuando tenía 20 años, o sea, cuatro años atrás. Fue mi primer trabajo en un lugar 'copado' y el primero dentro de la pastelería, entonces yo amaba ese trabajo. Dejé cuerpo, sangre, alma y mi dignidad ahí". Con esas palabras empezó su relato Trinidad Benedetti, pastelera y asesora en gastronomía.

"Hoy vi unas historias que me parecieron muy poco divertidas en defensa de Rodrigo Da Costa, el jefe ejecutivo de 'La Pana' (el negocio de Massey en Olivos) de ese momento y fue la gota que rebalsó todo", explicó la joven. Después de esa introducción, y a pesar de lo entrecortado de los videos en Instagram, Benedetti logró revelar las situaciones de acoso por parte del reconocido chef, y de maltrato laboral de los tres superiores que tenía en ese entonces.

"Pablo me acosó y la gerencia lo protegió, no me apoyó, y fui tratada de loca, irreverente y desagradecida, en particular por Rodrigo (Da Costa), quien en ese momento era el chef ejecutivo", confirmó Benedetti en una charla con minutouno.com. En particular se dio una situación por la que la joven de 25 años tuvo que recurrir a sus compañeros, e intentar evitar a su jefe de ahí en adelante.

"Hablé con una de las encargadas esa misma noche y le dije textualmente: '¿es normal que Pablo le toque el culo a las empleadas?'. Y ella me respondió: 'sí. tenés dos opciones. No hacés nada porque es un viejo gagá y todos sabemos, o le pegás una cachetada. Cualquiera de las dos es válida'", contó en el video, donde aclaró: "Obviamente no le pegué una cachetada".

Lo que sí hizo Benedetti, en la delicada posición de estar recién empezando su carrera en gastronomía, fue recurrir a Rodrigo Da Costa, por entonces gerente de La Panadería de Pablo, y a su colega Nicolás Calderone, que "actuaron muy sorprendidos, impactados, no lo podían creer, iban a tomar cartas en el asunto".

Pero nada cambió. De hecho, la joven recordó que "lo que sí era muy real era el acoso" en ese local, y que pudo "escucharlos tantas veces hablar de mujeres como si fueran una cosa", del aspecto de las camareras y hasta "se quejaban de que no conseguían ninguna pastelera como la gente, que todas eran bagartos".

Benedetti seguía con los nervios de punta de sólo escuchar la voz de su jefe. "(Massey) todavía me molestaba. Entonces les dije que eran unos imbéciles, que no me estaban tomando en serio. Rodrigo se enojó porque... Dios, el ego de esa persona. Le dolió tanto que le diga imbécil que me dijo una cantidad de barbaridades que no me voy a olvidar nunca", expresó en su video de Instagram.

"Desde que me pasó, desde el día uno, siempre supe que tenía que decir o hacer algo. Pero yo era muy chica, tenía 21, era mi primer trabajo en un lugar de renombre, y obvio me parecía una gran oportunidad", expresó Benedetti a este portal.

"Todos ahí dentro sabíamos de la mala leche que manejaban. Ya sabía de varias personas a las que le habían bajado laburos gracias a ellos, que llamaban a quien sea para dar malas referencias. Y era mi primer laburo, y a mi no me conocía nadie, y era mi palabra contra la de todos ellos. Me callé y ni bien pude me fui, esperando el día en que me convirtiese en alguien con el suficiente poder para ser escuchada", relató.

Hoy en día, con su trabajo de asesora en dos restaurantes de la Ciudad de Buenos Aires y con otra perspectiva, Benedetti sintió el impulso de hablar. "Obviamente no es que sienta que tengo demasiado poder ahora, pero si sé que tengo cerca gente que me apoya. Y ayer Rodrigo subió unas historias que yo vi, en las que lo atacaban por haber hablado mal de alguien que lo criticó en su restaurante", contó.

"Obvio era una mujer, y algunas personas lo atacaron por 'machirulo', entonces el subió una historia defendiéndose, etiquetando a algunas pibas con las que yo tengo relación, y gracias a eso lo vi", explicó la joven.

"Se defendía diciendo que la presencia femenina siempre era parte de sus cocinas, que en su mayoría sus equipos estaban formados por mujeres. Estallé porque además también subía mensajes de sus seguidores defendiendolo. No lo pensé mucho en verdad, pero supe que no podía quedarme más callada", señaló. La violencia laboral sobrepasó la situación de acoso.

"Me dolió más aún que el acoso de Massey porque entiendo que él tiene fama, dinero, poder y que se crea un rockstar inmune a todo, pero Rodrigo fue puntualmente quien me contrató y me dió la oportunidad. Y antes de todo esto, más allá de las miles de situaciones feas que pasé en el trabajo durante esos meses, también lo había escuchado un montón de veces hablar de mi talento. Que yo era buena, que iba a llegar lejos", explicó.

"Cuando pasó todo eso realmente la pasaba horrible. Y no me podía ir, porque no encontraba trabajo. Pensé un montón en renunciar y dedicarme a vender tortas en mi casa, pero sabía que eso no era lo que quería para mi profesión", reconoció. Dos meses más tarde logró irse del local sin hacer una denuncia formal. "¿A quién le crees? ¿A una pibita de Villa Maipú o a los que tienen programas en la tele?", convino.

"Con Joaquín (Aramburu, por entonces Jefe de cocina del turno noche) siempre me llevé muy mal, así que nada cambió. Empeoró sí, pero sólo porque yo estaba ahí rogando poder irme. Antes lo soportaba porque me importaba el trabajo", recordó Benedetti. "Rodrigo era super emocional, a él nunca le molestó mi acusación en sí: lo que lo enojó fue que yo le dijera imbécil. Nunca conocí a alguien con el ego así", agregó.

"El día que le dije que me iba, me pasó lo mismo, (Da Costa) lo sintió como una ofensa personal y me amenazó, me menospreció: 'Vas a ver dónde vas a terminar vos'. Por suerte me fue bien, muy a su pesar. Pero salí a hablar por eso", reconoció la joven.