Cecilia Bolocco y otra historia de fotos indiscretas de la política

Sociedad

*minutouno.com te cuenta la historia del político de extrema derecha que fue burlado por las fotos de la revista del conejito.

El alboroto causado por las recientes fotos en la intimidad de Cecilia Boloco y su amigo italiano, son apenas una nueva cuenta en el rosario de hazañas de los paparazzi a través de la historia mundial de la fotografía del escándalo.

Sin embargo, hace ya dos décadas -exactamente en mayo de 1987- la edición francesa de Playboy relució con una de las producciones más escandalosas y originales de su historia. La revista editó una serie de fotografías de una mujer rubia y atractiva por de mas,  algo mayor a los 50 años, dedicada provisoriamente a la limpieza de las oficinas de la redacción del mensuario, totalmente desnuda y con apenas un calzado de tacos aguja y una cofia blanca mientras agitaba su plumeros por los escritores de la redacción de Playboy.

En época que no existía el photoshop, la curvilínea cincuentona no disimulaba su edad pero sus redondeles lucían realmente atractivas.
Playboy no acostumbraba retratar mujeres de esa edad a menos que fueran famosísimas estrellas…. Entonces el mundo se preguntó: ¿Quién era esa mujer que rompía la rutina del magazine creado por Hug Hefner en 1953, y que muy poco tenía de conejita?

La historia de esa producción fotográfica fue por demás interesante. El líder ultraderechista francés Jean Marie Le Penn se sentía a sus anchas haciendo campaña electoral permanente con discursos xenófobos, homofóbicos, racistas y profundamente machistas. Cuando su mujer no aguantó tanta intolerancia junta y le pidió el divorcio (y junto con ello la división de bienes), Le Penn se presentó en la justicia y declaró que si su mujer quería dinero… “que vaya a dedicarse a la limpieza que es lo único que saben hacer las mujeres”.

Fiel a su estilo, el líder ultraderechista se encargó que sus dichos en los tribunales franceses se difundieran por todos los medios, cosa de seguir haciendo la delicia de sus trasnochados seguidores.

Pero la dirección de Playboy-Francia tuvo una idea brillante: Le ofreció una suma de dinero (se dijo que rondaba el millón de dólares, una cifra muy fuerte en la actualidad pero mucho mas hace 20 años) a la mujer de Le Penn para que limpiara desnuda las oficinas del magazine, tal cual había sido el mandato de su ex marido en la demanda por división de bienes.

La mujer aceptó gustosa y sus retratos desnudos dieron la vuelta no solo en toda Francia sino en varios países de Europa, en los cuáles la edición de Playboy tuvo que reeditarse varias veces debido a la gran demanda de ventas. Ediciones agotadas y un precio altísimo de reventa de los ejemplares fueron la respuesta del público francés y europeo ante la brillante idea de los editores de Playboy.

Lo que mas llamó la atención fue la reacción política ante esta extraña situación. La derecha liberal celebró ostensiblemente lo que consideraban una burla considerable al machismo de Le Penn, mientras la izquierda -el socialismo y el Partido Comunista Francés- sin llegar a ser solidarios con Le Penn al menos instaron a no violar la intimidad de las personas y no permitir que entraran en discusión valores ajenos a la discusión de ideas. El enojo del Partido Comunista Francés con los editores de Playboy parecía surrealista.

Era otro tiempo, otra historia… Le Penn sigue teniendo vigencia en la vida política francesa mientras todos se olvidaron de su mujer y aquella secuencia de dislates comenzada en un tribunal familiar de Paris.

También Cecilia Boloco y Carlos Menem son parte de otra historia, aunque todos estén emparentados por historias de fotos discretas o indiscretas, y por ciertas realidades patéticas de sus vidas públicas.

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