El peor fiasco: que la pareja ideal resulte un desastre en la cama

Sociedad


  • Fuera de la cama, puede reunir todas las características esperadas. Pero si no hay química para el sexo, es muy difícil que la relación siga adelante.

Por diversos motivos, un encuentro sexual muy esperado puede resultar una experiencia para dejar en el olvido. Es que en materia de sexo, como en otros aspectos de la vida, nada está asegurado. Lo que funciona con una persona puede ser un fracaso con otra.


 


Lo importante es no sentirse frustrado y tomarlo con humor. Ese hombre o mujer ideal que terminó siendo un desastre en la cama no será ni el primero ni el último que pase por nuestro cuarto.


 


Falta de conexión, poco entusiasmo y ausencia de preocupación por el otro son algunas de las razones que detallaron a minutouno.com los jóvenes entrevistados y que provocaron en ellos una gran desilusión. A continuación, historias con las que más de uno se sentirá identificado.

Un final precoz

Pese a que las mujeres corren con desventaja respecto al sexo masculino en cuanto a ciertos males como la depilación, el dolor de un parto y las fortunas invertidas en peluquería, en la cama hay algo que las favorece: la posibilidad física de alcanzar un orgasmo y continuar (casi) como si nada hubiera pasado.

En cambio, la eyaculación precoz es un fantasma que persigue a todo hombre y que puede ser el causante de una gran desilusión para su compañera de turno. Sino, lean la experiencia de María José (23).

“Lo conocí en el colegio y me gustó desde el vamos. En Bariloche me lo transé y todo quedó ahí. Este año en su cumple nos reencontramos y después de mucho provocarlo volvimos a transar. Un día en su casa, mientras mirábamos una película, nos matamos a besos. Pero mano va, mano viene, acabó. Después que terminó la peli quise seguir pero no hubo respuesta de su parte, desilusión mal”, contó la joven.

Se preguntarán cómo siguió la historia. A continuación, el desenlace. Nunca más volvió a pasar nada. Él insistió para que se vean nuevamente pero ella no quiso. “Fue horrible que no me diera más bola en Bariloche, me quedé desilusionada. Y cuando finalmente concretó, después de 6 años, fue un desastre”, reflexionó María José.


 


La bomba sexual que no fue

La sola presencia de una mujer exuberante hace despertar en los hombres más expectativas de las habituales. Pero esas mismas fantasías creadas de antemano les pueden jugar en contra.

A Federico (30), le pasó algo similar. Tenía 19 años y estaba embaladísimo con una chica que según sus propias palabras, estaba buenísima. “Era petisa, de esas con pechos grandes como a todos nos gustan, labios carnosos, muy linda”, describió a minutouno.com.

Pero cuando estaban a punto de concretar, la que parecía ser una máquina sexual resultó un fiasco. “Se quedó con el freno de mano puesto, hablándome como si fuera un amigo. Era un pescado muerto, no se movía para ningún lado y al hombre eso lo tira abajo mal”, explicó.


 


El nene de mamá

A la mayoría de las mujeres, les gusta sentirse contenidas por su pareja. Y lo que suceda con ellos entre las sábanas no es la excepción a la regla. Es que mostrarse poco interesado en la situación y con un pie afuera, tampoco es bien visto por las integrantes del sexo femenino.

Romina (28), todavía se queja de Agustín, un chico menor que ella al que conoció en un bar hace unos seis años. Según contó la joven, durante un largo tiempo tuvieron una histeria cibernética, encuentros en fiestas y boliches, besos y abrazos, pero nada más.

“Desde ya, él siempre hacía alarde de que cuando tuviéramos sexo, iba a ser el mejor del mundo porque era joven y tenía todas las pilas de los adolescentes. Pero él se puso de novio y nuestro ‘gran’ encuentro quedaba siempre relegado”, comentó la administradora de empresas.

Una noche de verano, Romina salió con amigos a tomar algo cuando la sorprendió un mensaje de texto de él. Sin pensar en como terminaría la salida y convencida de que era un mensaje de trasnoche como tantos otros, le contestó. A la hora estaban en un hotel. Ya casi amanecía y el reloj parecía preocuparlo más que su novia a quién estaba engañando.

Fue todo tan rápido, tan de golpe, tan acelerado, tan adolescente que rompió toda la fantasía generada en años de histeria. Y lo más triste de todo, es que ni siquiera se tomó un tiempo para relajar. Casi infantilmente me dijo: 'son las 8 de la mañana, mi mamá me va a matar'. Desde ya, esa fue la primera y última vez que nos encontramos con una cama de por medio. A pesar de que seguimos hablando como amigos”, resumió la joven. 

Se pinchó el enamoramiento

Demorar el esperado encuentro sexual con la flamante pareja en pos de conocerse mejor y entablar un vínculo de mayor confianza no siempre resulta beneficioso.

Emiliano (26) sentía que tenía muchas cosas en común con Mariela y que tenían una fuerte atracción, al punto de esperar tres meses para concretar, según sus propios dichos. “Era como una relación de quinceañeros. Nos divertíamos y hablábamos un montón”, recordó.

Hasta que un día llegó el momento tan esperado. Pero las cosas no salieron como ambos las habían planeado. “Hubo poca onda en la cuestión de estar en la cama. No sé, era más linda con ropa, o sea, desnuda cambiaba bastante la cosa. No encajamos, había algo que no funcionaba. Esa noche en lugar de sumar, restó”, se justificó.

Ahora bien, después de conocer estas historias, sólo falta la tuya. Dejanos tu comentario, ¿cuál fue tu mayor desilusión en la cama?

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