Estilo Matías Camisani o la moda de fumar marihuana al volante

Sociedad

*El caso de Matías Camisani saca a la luz un hábito que está de moda entre los jóvenes.
*Fumar marihuana mientras manejan es una costumbre más que peligrosa.

En la breve pero fructífera vida que lleva minutouno.com en el universo del periodismo digital,  pocas veces hubo tanta unanimidad en los comentarios de los lectores como en el reciente estado de indignación colectiva que causó el saber que Matías Camisani no solo fumaba marihuana en el mismo habitáculo en que viajaba su pequeño hijo de siete años, sino que además lo hacía mientras manejaba su camioneta Honda.

Y no fueron los 94 gramos de cannabis hallados en el baúl del auto lo que provoca escozor (cada cual es dueño de hacer en su vida lo que le plazca, ya sea con sustancias legales o no), sino el “porro” a medio fumar hallado en el cenicero de la 4 x 4. Exponer a un niño a la inhalación del humo tóxico y para colmo fumarlo mientras se conduce en una ruta, es casi una actitud suicida..., justo en un país como la Argentina que lidera la estadística mundial de muertes en accidentes de tránsito.

Pero el “efecto Camisani” no es un acto aislado: En los últimos días minutouno.com recurrió a varias fuentes de información (entre ellos, muchos adolescentes que manejan vehículos propios o de sus padres) quienes reconocieron la modalidad muy generalizada de consumir marihuana mientras manejan tanto en las calles como en las rutas.

Lo llamativo de la confesión de estos jóvenes es que ellos no suponen que el efecto de la droga pueda ocasionarles accidente alguno. Es más, confiesan que hay dos motivos que los llevan al peligroso hábito de fumar marihuana mientras conducen. El primer argumento, es que les causa placer..., y la segunda razón es que supuestamente les alivia el stress de manejar en las atiborradas y violentas calles porteñas y bonaerenses.

Alguna fisura muy pronunciada debe estar desgarrando la estructura de seguridad y prevención que debería tener el Estado, para que ninguna autoridad detectase esta costumbre de alto riesgo que se está volviendo hábito entre muchos jóvenes. Nadie advirtió este hábito que salió a la luz porque un “rico y famoso” fue hallado “infraganti” en una ruta con un cigarrillo de marihuana en el cenicero del auto.

Y ahora que minutouno.com salió a consultar a los jóvenes sobre el asunto, la sorpresiva respuesta es que la costumbre viene ganando terreno desde hace tiempo y a ninguno de los que la practican les parece peligroso... y como de costumbre la respuesta del  Estado es “no sabe-no contesta”.

Quienes conocen los efectos tanto del alcohol como de la marihuana, coinciden en señalar que frente a una situación de tránsito crítica, quien hubiera tomado unas copas de más tiene mayores probabilidades de reaccionar evitando un accidente que quien maneja después de haber fumado cannabis. Obvio que no hablamos de una borrachera feroz que no da lugar a ningún reflejo fisiológico, sino de esas medidas de alcohol que no hacen reventar el aparato con que se mide la alcoholemia.

Hasta en la literatura gauchesca, José Hernández pone en boca de Martín Fierro una cuarteta célebre. El gaucho ilustre, estando bien ebrio en la pulpería y a punto de trenzanrse a cuchilladas con el negro al que provocó, pronuncia la sentencia cierta: “No hay cosa como el peligro / pa´ refrescar a un mamau.../ hasta la vista se aclara / por mucho que haiga chupau...”

Si así reacciona el organismo frente al peligro (la adrenalina despeja momentáneamente la borrachera), el efecto que produce la marihuana es de indiferencia frente al peligro. Un “fumado” puede sentarse arriba de “Ciudad Cotillón” en pleno incendio y seguir haciendo el gesto de “paz y amor” como si nada estuviese ocurriendo. De allí el riesgo latente que significa consumir cannabis mientras se maneja, algo que parece ser habitual entre muchos adolescentes argentinos.

Y volviendo a la historia del marido de Dolores Barreiro:  en Mendoza siguen preguntándose por qué cuando Matías Camisani fue detenido el 31 de enero del 2007, el juez federal interviniente, Walter Benito, giró la actuación a la fiscal de turno y lo dejó seguir viaje cuando lo habitual en estos casos es que comparezca antes de que se le otorgue la libertad (el delito de tenencia para consumo personal es excarcelable, pero la instrucción indica que al detenido se lo debe indagar en la jurisdicción en la que le fue encontrada la droga).

Si no se cumplió la norma de la indagatoria... ¿pedirá la defensa de Camisani la anulación de todo lo actuado por el defecto procesal? No es común que estos casos lleguen a juicio oral. Millares de causas de tenencia de droga para consumo personal abarrotan los tribunales federales de todo el país. Los abogados suelen negociar con la fiscalía que si el imputado reconoce el delito y se somete a un tratamiento de rehabilitación y realiza la probation (presta un servicio comunitario por un tiempo determinado), se soslaya el juicio oral beneficiando a ambas partes.

Si Matías Camisani obvió este camino acotado, posiblemente su defensa pida la anulación del juicio y el Tribunal Oral tendría que concederle la solicitud en virtud de la falla procesal cometida en el momento de encontrársele la marihuana.

Al menos, este caso sirve para saber que hay un nuevo motivo de preocupación en las calles y rutas argentinas: los pibes que gustan de fumar “porros” al volante. Y que el Estado no diga que desconoce la situación.

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