Exempleada del geriátrico clausurado en Mar del Plata contó cómo era trabajar ahí: "era mucho compromiso"

Sociedad

Mientras las autoridades clausuraron la residencia en Mar del Plata por falta de habilitación, la justicia investiga a un exempleado por maltrato.

La Justicia sigue investigando a la residencia para adultos mayores "David", ubicada en Mar del Plata, que tomó relevancia esta semana tras la viralización de un video en el que se veía a un empleado maltratando a dos ancianas.

Silvina, una exempleada de la residencia "David", explicó a TN que Cichero no tiene título de enfermería, sino que "tiene un título especializándose en lo que es el área de estética, no sé cuál función cumplía en el lugar".

El hombre "fue recomendado por otra persona" para ingresar a trabajar a la residencia "David", pero su hermana "trabajaba con él", apuntó Silvina, quien hizo notar que "incluso no se presentó a trabajar nuevamente al geriátrico, al igual que otra compañera más".

"Otra de las cuestiones que me llamó mucho la atención fue que esta persona... no sé hasta dónde el hogar sigue teniendo falencias, porque a él le dieron el puesto de trabajo", convino.

Silvina remarcó que Cichero "es una persona que fue echada de otros hogares por maltrato también", y recordó que al empezar a trabajar en la residencia "David" le dijeron que "la regla número uno era tratar bien a los abuelos, porque a muchos de ellos los familiares no los van a visitar".

La realidad del personal de cuidado de personas

"La mayoría de los que trabajamos en los geriátricos no tenemos títulos. Yo ingresé en negro, con un sueldo que ahora sería de $700.000, y entré como personal de limpieza y terminé siendo asistente a los 15 días por falta de personal", relató Silvina.

"No había protocolo. Un asistente no sólo baña al abuelo, cura escara, los atiende y los medica. Yo plantee en un momento: yo estaba en negro, no podía tener trato con mis compañeros, el trato del dueño no era muy generoso", recordó.

Silvina reconoció que cuando fue ascendida a asistente tenía "un pastillero con los remedios de todos los abuelos" y a ella le correspondía suministrarlos sin saber quién ni como se habían confeccionado las dosis.

Todas esas inconsistencias prendieron las alarmas de la mujer, que recordó el triste caso de un residente del geriátrico que empezó a tener problemas de movilidad de un momento a otro y resultó que estaba teniendo accidente cerebrovascular (ACV) y ella no lo supo identificar.

La mujer renunció tras una situación límite.

"Me tocó en un momento inyectar insulina y, como dije, yo soy una persona que tiene apenas estudios primarios completos. No tengo conocimientos de enfermería y el trabajo que me estaban dando me parecía mucho compromiso", reconoció.

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