Día de la Empanada: tips para cocinarlas perfecto
Son prácticas, transportables y versátiles en cuanto a su relleno y preparación. Con algunas precauciones y detalles quedan impecables hechas al horno o fritas.
Nada como una empanada hecha en horno de barro o frita. O cocinada de cualquier manera porque, valga la aclaración, siempre es un menú ganador por lo que rinde y lo versátil de su preparación y relleno, algo que les permitió adaptarse a la gastronomía de cualquier país de Asia, Europa o América.
Quizás por eso existe el Día Internacional de la Empanada, que es este 8 de abril.
En todas las casas hay una receta distinta para las empanadas, pero algunos detalles son universales para que salgan bien: por ejemplo, para una empanada con una masa dorada y brillante se pinta la masa con huevo antes de llevarla al horno.
También se puede usar huevo batido para sellar las tapas antes de hacer el repulgue cosa de evitar que se abran durante la cocción.
La temperatura del horno es elemental para lograr una docena bien hecha. Tiene que estar precalentado unos 15 minutos a 190 o 200 grados, y la cocción llevará más o menos tiempo dependiendo del tamaño de cada pieza.
Para unas empanadas medianas será suficiente con 20 a 25 minutos de cocción; como el relleno ya está cocido lo que se busca es sólo que se cocine la masa.
Para garantizar una cocción uniforme se colocan las empanadas en la rejilla del medio del horno a gas, o se encienden los elementos de calentamiento superior e inferior del eléctrico.
En el horno eléctrico la temperatura debe ser de 180 grados y es posible que las empanadas tarden hasta 45 minutos en hacerse.
De un tiempo a esta parte hay cada vez más chefs de hogar que usan la freidora de aire, o Airfryer, donde las empanadas se hacen en 25 minutos como máximo.
Una de las particularidades de la empanada, que tiene su origen en la cocina árabe y llegó a América en los tiempos de la colonia, es que es un alimento práctico, fácil de transportar. Esa cualidad está en sus orígenes.
Así es como se puede tener una docena en el freezer, congeladas de manera individual en una placa y luego amuchadas en una bolsa hermética para conservarlas mejor.
Las empanadas aguantan pasar del congelador al horno fuerte y en ese caso los resultados son mejores que si se permite que la masa tome la temperatura del ambiente y se humedezca.
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