Hugo Chávez y su romance con grupos de la ultraderecha argentina setentista
Si la billetera de Caracas se abrió generosamente en apoyo de militares y civiles de la ultraderecha argentina como vimos en nuestra entrega anterior, no menos afectuosa fue con una vertiente que en pleno gobierno peronista allá por 1973 se armó como grupo de choque a instancias del propio Juan Domingo Perón y de los caciques sindicales de entonces.
Como contrapartida de la Juventud Peronista (JP, brazo legal de los “Montoneros”), el justicialismo ofical impulsado por Perón, Isabel y López Rega fundaron la llamada “Juventud Peronista de la República Argentina” (conocida entonces como la “jotaperra”), que funcionaba no tanto como grupo político ideológico sino como fuerza de choque callejera contra la JP que comandaba entonces Juan Carlos Dante Gullo. Compartían el slogan de cabecera del brujo: “El mejor enemigo es el enemigo muerto”.
Al principio, la “jotaperra” liderada por Julio Yessi tuvo entre sus filas a quien después fuera un ilustre retórico y vicepresidente de la Nación: Carlos “Chacho” Alvarez, quien abandonó a sus compañeros cuando advirtió que la violencia política y el crimen ideológico eran ajenos a su ideoscincracia.
En la primera fila del kirchnerismo gravitan dos hombres – el canciller Jorge Taiana y el diputado Carlos Kunkel- que fueron víctimas de la golpiza que les propinó a la Juventud Peronista, los hombres de la “jotaperra” cuando en mayo de 1974 Juan Domingo Perón los expulsó de la Plaza de Mayo acusándolos de “imberbes”.
Después de la muerte del anciano líder, la “jotaperra” se fusionó en las filas del lopezrreguismo y participaron en operaciones de secuestro y muerte de militantes de izquierda a partir de la fundación de la Triple A.
Y ahora la sorpresa: algunos de aquellos viejos dirigentes de la derecha peronista, hoy reciclados, también viajaron a Caracas a recibir las prebendas políticas y económicas del nuevo jefe al que reconocen como líder latinoamericano.
Quien tenga alguna duda de estas extrañas alianzas y entremeses de la vieja ultraderecha reciclada y sus amistades con organizaciones que otrora fueran sus enemigos, basta con observar que la Radio Cooperativa –AM 530, la “primera de la izquierda"- desde la cual transmite su programación la “Asociación de Madres de Plaza de Mayo” pertenece a un ex empleado de López Rega y afín a los grupos de choque del sindicalismo de los 70: Adrian Amodio. En ámbitos de la radiodifusión se dice que el gobierno nacional aporta de sus fondos reservados una suma cercana a los cincuenta mil pesos mensuales para que la Radio de las Madres de Plaza de Mayo transmita sin interferencias económicas y con todos los equipamientos técnicos que requiere una radio de primera línea.
Los ex “jotaperras” –igual que los militares golpistas que también recibieron ayuda de Caracas- fueron instados por Hugo Chávez a que trabajaran en la difusión periodística de los “nuevos ideales bolivarianos” (campañas antinorteamericanas, antijudías y en apoyo a los países enfrentados con Israel y EEUU, como son Irán y la resistencia iraquí).
La tercer vertiente setentista que también hizo escala en Caracas, fue un grupo que en su momento solo hacía campaña ideológica desde la derecha pero nunca accedió a la violencia. Se llamaban “Los Demetrios”, y ahora también reciclados fueron beneficiados por la billetera de Hugo Chavez.
Ultras de izquierda y derecha, víctimas y victimarios, caminan hoy del brazo en la Argentina bajo el padrinazgo económico del Presidente de Venezuela.
Este tipo de paradojas resultan incomprensibles para el sentido común de los mortales, pero han sido frecuentes a lo largo de la historia de la humanidad.
Si de contradicciones se trata, basta recordar, porque con un solo ejemplo alcanza, que Hitler era vegetariano porque no concebía la matanza de animales destinadas para alimento humano. Si esto ocurrió con el más cruel genocida de la humanidad... ¿de qué sorprenderse si la asociación que conduce Hebe de Bonafini se sienta a la mesa junto a quienes fueron los verdugos de sus hijos..?
Las Más Leídas






Dejá tu comentario