¿La Corte Suprema de la Nación está para repartir cantimploras?
- El Defensor del Pueblo debió intervenir para que la Corte Suprema de la Nación exigiera las autoridades chaqueñas que les repartieran agua y comida a los aborígenes.
- Las internas de los políticos chaqueños queda en primer plano, mientras que las necesidades de los Tobas parecen un “reality show” montado en los escenarios naturales de El Impenetrable.
El entorno de vergonzante declinación política en la clase dirigente chaqueña se vio reforzado hace horas con una insólita resolución de la Corte Suprema de la Nación: a instancias del Defensor del Pueblo de la Nación, Eduardo Mondino, el máximo tribunal de Justicia del Estado debió exigir en un texto a las autoridades de esa provincia que...asista con agua y alimentos a las comunidades aborígenes chaqueñas que en los últimos días padecieron más de una decena de muertes de personas de todas las edades causadas por desnutrición y falta de agua.
Es que la pintura que muestran los políticos del Chaco en los últimos días es como si estuvieran viviendo en otro país: un histórico enfrentamiento desde que ambos militaban en el radicalismo (Angel Rozas y Elisa Carrió), derivó en los últimos días en un cruce de chicanas y pases de facturas del que el común de los ciudadanos sabe poco.
Y Rozas no se quedó atrás: a mediados de 2000 organizó una reunión de prensa sin grabadores (lo que en lenguaje periodístico se denomina “off the record”), y contó intimidades casi groseras de la familia Carrió. Después la líder del ARI admitió que en su familia hubo cuestiones de alcoholismo y otras desgracias humanas que nada tienen que ver con la política ni pueden afectar la vida pública de las personas.
Ella también contó secretos acerca de la forma como la familia Rozas amasó su fortuna en una provincia donde la desnutrición infantil y el abandono de los planes de emergencias ya se acercaban a niveles endémicos. Todo muy bajo, por cierto... casi subterráneo.
De pronto el operador kirchnerista en el Senado, Jorge Capitanich, triunfa por lo que en el lenguaje turfístico se llama “ventaja mínima” (menos que un hocico al cruzar el disco); y pese a haber sido el motorirzador en la Cámara Alta de leyes como las de superpoderes y otras tantas a las que el ARI se opuso con tenacidad, Elisa Carrió “chicaneó” a su archienemigo Rozas felicitando al ahora kircherista por su victoria, mientras que el vencedor y próximo gobernador repartía sonrisas de Sensodine a cualquier lente que se le pusiera en el camino.
Como si la tragedia de las comunidades aborígenes fuera una obra de teatro, las muertes infantiles un montaje escénico y la intervención agonizante de la Corte Suprema de Justicia para que se les otorgue agua y comida un “reality show” montado en los escenarios naturales de El Impenetrable.
Algo de esto se denomina en el lenguaje vulgar... “vergüenza ajena”.
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