Marco Estrada González: el camino de un narco y la traición que lo llevó a ser detenido

Sociedad

Las informaciones que proporciona por estas horas la policía paraguaya respecto a la detención del narco peruano Marco Estrada González, distan mucho de coincidir con el modo de vida discreto y de bajo perfil que le conocían todos quienes le trataron íntimamente desde hace mas de una década.


Ostentación, vida ligera, mujeres rápidas y caballos lentos (como se le menciona en ciertos clanes de la noche a los personajes que hace gala del buen vivir), nunca fueron las características de este jefe narco al que se le adjudica una fortuna personal de varios millones de dólares.


Si el comisario principal de la policía paraguaya César Benítez gasta su voz hablando con la prensa argentina y aclarando que lo pudo detener merced a ese estándar sospechoso de vida con que se movía Marcos en Asunción, y sus amigos y socios en Buenos Aires dicen que ese no era el estilo de vida del prófugo peruano... ¿qué motiva a la policía guaraní a expresarse con una verdad como mínimo sospechosa..?


“A Marco lo traicionaron, lo vendió alguien muy próximo a él que sabía su ubicación exacta, y la policía paraguaya protege al traidor contando una historia de ficción respecto a su apresamiento”,  así le dijo a minutouno.com un gran conocedor de la costumbre de este jefe narco.


Para avalar esta teoría, quien habló con este portal refirió a las contradicciones en que incurrió la misma policía paraguaya. Primero dijeron que había sido detenido a la madrugada en un rutinario control de autos, y posteriormente inflaron la historia afirmando que la caída se produjo después de un trabajo de inteligencia y seguimiento que culminó cuando Marcos abandonaba un motel en el cual se habría internado a las siete de la mañana y salido bien entrada la nochecita.


Dos versiones diferentes para un mismo procedimiento, dan lugar por lo menos a una razonable duda que tiene su asidero en la versión que se rumorea en los pasillos de la villa porteña del Bajo Flores en la cual Estrada González era muy querido por propios y extraños.


Es que el jefe narco cumplía un requisito muy común a este tipo de personajes, desde la época que Pablo Escobar Gaviria se transformó en el mas importante, y sanguinario, narcotraficante de la historia mundial: Aportaba dinero de sus millonarias ganancias construyendo canchitas de fútbol y salas de primeros auxilios para los chicos de la villa.

El 6 de mayo de este año fracasó rotundamente el mas grande mega-operativo de la historia criminal argentina. Cuando el Juez Federal Jorge Ballesteros reunió mas de 600 gendarmes y unas docenas de perros adiestrados en detectar narcóticos (cocaína y marihuana), el resultado del impresionante procedimiento fue una decepción mayúscula. A Marcos y sus lugartenientes ya le habían advertido de lo que se venía,  y la droga hace tiempo que no se almacenaba mas en la 1-11-14. Solo traían de sus depósitos secretos las cantidades necesarias para la venta de cada día.


Cuando la Gendarmería irrumpió aquella madrugada en el asentamiento del Bajo Flores, Marco Estrada González estaba en viaje hacia una estancia en la zona norte de la Provincia de Buenos Aires, donde permaneció algún tiempo antes de seguir por tierra su itinerario hacia el Paraguay.


La historieta del avión robado en Saladillo (¿o se simuló un robo y la avioneta fue adquirida por quienes se la llevaron?)  en el cuál se habría escapado el narco con pedido de captura, alimentó la leyenda que siempre ronda a estos personajes de vidas cinematográficas.


En esa estancia donde estuvo escondido "Marcos" –se dice en las proximidades de Tortuguitas, a 75 kilómetros de Buenos Aires-, planificó dar una conferencia de prensa clandestina a unos pocos medios nacionales después que la justicia detuviera a su suegra, “Doña Lily”,  pero al final –quizás no confiando en la seguridad personal que pudiera acarrearle el contacto con el periodismo-, desistió de hacerlo y a partir de allí su rumbo fue un misterio.



Solo se supo que había salido por vía terrestre de la Argentina, y no rumbo a Bolivia pues a los narcos del altiplano le desagrada la figura de quién les había copado el mercado de la venta de cocaína en los sitios mas rentables del país: Capital Federal y la Provincia de Buenos Aires.


Con documentación apócrifa ingresó al Paraguay y no por Ciudad del Este, pues sabía que esa zona es intensamente rastrillada por fuerzas de seguridad de varios países, incluidos Estados Unidos e Israel.


La última incongruencia de la información policial proporcionada por la policía paraguaya fue señalar que sospecharon de "Marcos" por ser un ávido consumidor de autos lujosos. Si en el Paraguay, que “importa” autos de marca robados de la Argentina y les imprime casi legalmente documentación nueva para hacerlos parte del parque automotor paraguayo, se detuviera a todos los personajes que circulan con camionetas 4x4, no darían abasto con semejante tarea. Y se sabe que quienes frecuentan la noche de Asunción gastando sumas exorbitantes, están en un 90 por ciento en infracción con la justicia de algún país.

Eso infiere que la traición de algún allegado que quiere quedarse con parte del negocio de la venta de drogas, fue el real motivo de la caída de Estrada González. Y por motivos aún desconocidos (o no), la policía de Paraguay cuenta culebrones ficticios aunque contradictorios para relatar cómo fue apresado.
Igual, con "Marcos" prófugo o en prisión, la cocaína sigue circulando a mares por las calles de la Argentina. Cambian los jefes de las bandas, pero el negocio sigue intacto.

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