Me voy a vivir solo, pero mamá me cocina y me lava la ropa
- Son jóvenes que supuestamente se independizaron al abandonar la casa paterna, pero sus madres continúan atendiéndolos como si vivieran bajo el mismo techo.
- “Si no se corta con los padres, no se puede sostener una relación heterosexual. Si la mujer está en hija, no puede estar en madre y si el varón está en hijo, no puede estar en padre”, sostuvo la psicóloga Doris Saslavsky a minutoun.com.
Un estudio que realizó la Fundación Odiseo sobre la juventud -en base a 1.200 casos en todo el país- arrojó que el 60% de los entrevistados vive con uno o ambos padres. Sin embargo, algunos de los que lograron abandonar el hogar paterno aún siguen manteniendo una estrecha dependencia con sus madres que les cocinan y hasta le lavan la ropa como si aún vivieran bajo el mismo techo.
"Es un movimiento de ida y vuelta que no se puede cortar”
“Es un proceso de separación muy doloroso para los chicos y sus padres muchas veces -desde el inconsciente- no facilitan ese despegue y no los dejan volar a sus hijos. Se trata de que los padres también puedan resolverlo”, dijo a minutouno.com la psicóloga Doris Saslavsky. “Hay una dialéctica que se arma entre los hijos y sus padres de seguir dependiendo. Es un movimiento de ida y vuelta que no se puede cortar”, agregó.
Para la licenciada Graciela Cafici, este tipo separación del hogar paterno es una “pseudo-independencia” ya que siguen dependiendo de sus padres. “En general a los hombres los han acostumbrado a no hacer las cosas de las casa y de grandes siguen pensando que es una obligación que les hagan la comida o que les laven la ropa. Son tareas que las madres no les han inculcado”, sostuvo Cafici.
En su opinión, muchas veces las madres fomentan este tipo de situaciones ya que les cuesta hacerse a la idea de que sus hijos se independicen. “Ellas también quieren sentirse útiles porque están acostumbradas a atender a los hijos y una vez que se van se pueden sentir sentir que están perdiendo cierta utilidad”, agregó.
Omar (27) se fue a vivir sólo hace cinco años a un departamento que se encuentra en el mismo edificio donde habita su madre. “Nunca usé la cocina de mi casa nueva porque comía siempre en lo de ella. Tenía todo servido. Yo no sabía cocinar, salvo algo básico como fideos o hamburguesas.
La madre de Omar no solamente le hacía la comida a su hijo. “Me lavaba la ropa, me limpiaba toda la casa. Para ella era algo normal porque mi departamento era un anexo del suyo y no le molestaba para nada”, confesó.
“Si no se corta con los padres, no se puede sostener una relación heterosexual"
Para Saslavsky este tipo de situaciones no resueltas pueden acarrear conflictos de pareja que pueden surgir ya que ante este tipo de vivencias “ellos están como niños”, sostuvo. “Si no se corta con los padres, no se puede sostener una relación heterosexual. Si la mujer está en hija, no puede estar en madre y si el varón está en hijo, no puede estar en padre”, ejemplificó.
En el caso de Omar, hace tres meses su novia se fue a vivir con él y desde ese momento él se encarga de hacer la limpieza y demás tareas del hogar. “Decidí no seguir más con esa dependencia, fue una elección puramente mía”, dijo.
Gabriel (25) hace un mes que alquiló un PH para irse a vivir sólo. No tiene ningún problema con la cocina ya que en su casa paterna se daba mucha maña a la hora de preparar la comida, ya que además estudió para cheff. Sin embargo, como aún no tiene un lavarropas en su casa, junta la ropa en una bolsa y se la lleva a su madre para que se la lave en su ex hogar. “Lo veo como una facilidad porque a ella no le cuesta nada y a mi me sirve y me ayuda. Si tuviera mi propio lavarropas, seguro que me arreglaría sólo. Me veo totalmente independiente”, expresó.
Para Cafici, los casos en que los chicos –como Gabriel- argumentan que este tipo de dependencia se plantea sólo al comienzo de la salida del hogar paterno es una “excusa” ya que sostuvo que muchas veces están preparados para vivir solos pero no para asumir fehacientemente las responsabilidades que implica irse a vivir solos.
Silvia (52) es la madre de Gabriel y comentó que le hace el favor a su hijo de lavarle la ropa hasta que ella pueda comprar un nuevo lavarropas y donarle el actual a su hijo. “Lo hago para que no gaste plata en un lavadero y que ese gasto no aumente su presupuesto mensual. No es para tenerlo agarrado y sentir que nunca se fue”, se justificó.
Para Saslavsky, si los padres continúan protegiendo a sus hijos es porque siguen tratándolos como si fueran niños o adolescentes. “El pasaje a ser un adulto joven es un proceso largo y doloroso”.
En su opinión lo más importante es que los hijos no abandonen el hogar paterno “dando un portazo” y recalcó la importancia de que el tema pueda ser hablado y simbolizado en familia.
Por su parte, Cafici aconsejó que lo interesante es que los jóvenes aprendan a no delegar ese tipo de tareas en los adultos. “No es bueno fomentar que las madres les cocinen o les laven la ropa porque de esa forma nunca terminan de independizarse y los acostumbran mal”, concluyó.
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