Ortega: una actuación brillante que podría influir positivamente en su lucha contra el alcohol

Sociedad

La imagen lo dijo todo. A pocos minutos antes de finalizar el clásico, en el que River venció 2 a 0 a Boca, Ariel Ortega (fue reemplazado por Mauro Rosales) se llevó la ovación de su vida y ese abrazó que pareció eterno con Daniel Passarella evidenció que el Burrito está en su mejor momento futbolístico de los últimos tiempos. Tiempos en los que se viene recuperando de su adicción al alcohol.

minutouno.com entrevistó a un psiquiatra, un psicoanalista que se especializa en el trabajo con jugadores de alta competencia y una miembro de Alcohólicos Anónimos que, sin referirse puntualmente al caso Ortega, opinaron acerca de la posibilidad que un alcohólico tiene o no de reincidir en su enfermedad. Especialmente en momentos en los que es el centro de atención.
 


Entre la euforia y la sobre-exigencia



“Una buena actuación lo favorece, lo estimula, le acaricia el ego y puede ayudarlo a que ese estado de bienestar y euforia sea un elemento favorable para su persona”, expresó a minutouno.com Ricardo Rubinstein, médico psiquiatra, psicoanalista y director de www. sportmind.com.ar, una consultora que se ocupa de los aspectos emocionales y familiares que intervienen en el rendimiento de los jugadores de alta competencia.

Sin embargo, el especialista sostuvo que una buena actuación y una suma de elogios a veces puede tornarse contraproducente, en un caso de adicción, si es que el individuo se siente obligado a tener que cumplir en cada presentación con producciones de este tipo.

“Esa presión se transforma en un boomerang y hay que ver cómo ese deportista metaboliza la situación”, añadió Rubinstein, quien aclaró que si el jugador piensa que tiene que rendir siempre a ese nivel y cuando baja el rendimiento piensa que es un desastre “esto puede ser un elemento que lo predisponga a reincidir en el alcohol”.

Para el psiquiatra Adrián Sapetti, la posibilidad para que una persona reincida o no en el alcohol dependerá de la fragilidad del aparato psíquico de ese individuo. “Puede pasar que esté sólido para darse cuenta que está frente a una situación en la que tiene más que para ganar que para perder o de lo contrario puede pensar que todo el mundo está a sus pies, que todo está permitido, y que nada lo puede destruir generando omnipotencia con grandes posibilidades de reincidir”, explicó.

María L., miembro de Alcohólicos Anónimos, sostuvo que las personas que son adictas al alcohol no se curan en forma definitiva. “Se te van las ganas de tomar, esa terrible obsesión que sentimos y empezamos a obtener otros recursos para llevar adelante la vida sin el alcohol”, expresó.

Rubinstein, que también es miembro de la Asociación Psicoanalítica Argentina (APA), comentó que un deportista que es adicto al alcohol no sólo debe sentirse bien cuando convierte goles o si tiene una buena actuación a lo largo de los 90 minutos que dura un partido de fútbol.  "Hay que evaluar si la adicción es producto de una sobre-exigencia o si se trata de una carencia afectiva”, dijo Rubinstein, que sugirió la importancia de realizar un tratamiento psicológico , pero integrado a lo deportivo para lograr un abordaje inclusivo de todo lo que rodea ese mundo.

Por último, María L. remarcó la importancia que deben tener los familiares para ayudar a la persona adicta al alcohol. “Deben entender que se trata de un individuo enfermo y que no es un vicio porque se trata de una compulsión seguida por una obsesión que no se puede parar”, dijo.  “La  familia debe acompañar sin presionar, tratando de entender que uno sufre un proceso de transformación desde que comienza la abstinencia”, concluyó.

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