La mató tras cerrar una venta por Internet: fueron condenados a 20 años
Se trata de la mujer de 46 años que fue asesinada en 2011 por dos delincuentes que la balearon en su casa donde iba a entregar un televisor a cambio de dinero, consensuado a través de Mercado Libre.
Susana Brad
robo" en perjuicio de Bard.
En el caso de Douglas Bais, los jueces unificaron la pena en 25 años, ya que tenía una condena anterior a 6 años de prisión por otro delito, por la cual gozaba de libertad condicional al momento
del hecho.
aunque éste había pedido en su alegato que se los condene a 25 años de cárcel.
"Estoy contento porque se hizo Justicia, pero mi mujer no vuelve más, me destruyeron la vida", dijo Arroyo minutos después, en la puerta de los tribunales.
Y también pidió que se condene al sitio de internet Mercadolibre.com, donde Bard había publicado el LCD que vendía, "porque ellos fueron los encargados de meter a los ladrones en mi casa. Ellos también tienen que ser responsables".
A su lado, el abogado Fernando Bellido, se mostró conforme con el fallo y dijo que durante el debate oral "no se pudo determinar quién fue el que disparó".
El esposo de Bard había declarado en el juicio que el hecho ocurrió el 7 de septiembre de 2011, cuando Farías y Bais se hicieron pasar como compradores del televisor LCD e ingresaron con
fines de robo al departamento del primer piso de un edificio del pasaje Gustavo Riccio 194, a una cuadra y media del céntrico cruce de las avenidas Rivadavia y Carabobo.
De acuerdo al testimonio de Arroyo, junto a su esposa habían decidido poner a la venta por Internet, en el sitio de Mercado Libre, un televisor LCD y otros objetos personales ya que tenían planeado mudarse a la ciudad de Mar del Plata.
Según se estableció en el juicio, una vez acordada la compra, Farías y Bais se presentaron en la casa de la pareja para llevarse el televisor, aunque una vez adentro, extrajeron armas de fuego, amenazaron a todos los presentes, los inmovilizaron con precintos plásticos y comenzaron a exigir dinero.
Durante el asalto, Arroyo se zafó de los precintos, forcejeó con los agresores hasta el balcón, desde el cual se arrojó a la calle, cayó sobre el techo de un auto estacionado y, al resultar ileso, comenzó a pedir auxilio a los vecinos.
Ante esa situación, los dos ladrones tomaron unos pocos objetos de valor y se dirigieron hacia la puerta para escapar, aunque Bard creyó que su intención era atacar a su marido y corrió detrás de ellos, momento en que fue asesinada de un tiro en el pecho.
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