VIdeo viral: se le cayó el celular a las Cataratas del Iguazú y se tiró al agua para recuperarlo

Sociedad

En las últimas horas se viralizó en redes cómo un hombre cruza una barrera de seguridad en las Cataratas del Iguazú para recuperar su celular. El video.

Un momento de extrema tensión se vivió en las últimas horas en el Parque Nacional Iguazú, cuando un visitante protagonizó una maniobra sumamente peligrosa. El hombre tomó la drástica e imprudente decisión de arrojarse hacia una zona prohibida, muy próxima al imponente caudal del río, con el único objetivo de rescatar un teléfono celular que se le había escurrido de las manos y había caído al agua minutos antes, desafiando todas las normativas vigentes en el predio natural.

El impactante acontecimiento quedó completamente registrado a través de las filmaciones caseras que realizaron otros turistas que realizaban las caminatas tradicionales en ese mismo instante. Las secuencias fueron captadas puntualmente en el sector correspondiente a Foz do Iguaçu, donde se pudo observar con total claridad el momento exacto en el que el individuo abandonó las pasarelas de madera acondicionadas para la circulación general.

De acuerdo a lo que se aprecia en el material audiovisual que rápidamente circuló por las redes, el sujeto saltó las vallas de contención que separan a la gente del peligro. Sin medir las consecuencias de un posible resbalón en una superficie húmeda, descendió por las rocas hasta quedar a centímetros de la correntada. Luego de unos segundos de zozobra para los testigos, el turista —de origen brasileño— logró asir el dispositivo móvil y emprendió el retorno hacia el sendero peatonal por sus propios medios, sin que se registraran lesiones físicas ni complicaciones de mayor envergadura.

A raíz de la viralización y la gravedad del asunto, las autoridades gubernamentales y los administradores del Parque Nacional Iguazú salieron a emitir un comunicado oficial. En el documento volvieron a hacer hincapié en la obligación ineludible que tienen los concurrentes de acatar las restricciones de protección civil distribuidas a lo largo de todo el santuario ecológico, remarcando que las barandas están colocadas para salvar vidas.

cataratas

La intendencia del parque fue tajante al recordar que se encuentra estrictamente prohibido sortear los límites de seguridad bajo cualquier circunstancia, incluso si el fin es recuperar pertenencias de valor o intentar sacar una fotografía desde un ángulo más cercano a los saltos. De igual modo, aclararon que el complejo turístico dispone de personal idóneo y guardaparques preparados para guiar a la gente y actuar de manera inmediata frente a emergencias cotidianas o accidentes de cualquier índole.

Para llevar tranquilidad y concientizar, los encargados del predio explicaron el procedimiento adecuado en caso de sufrir la pérdida de un objeto personal en sectores de geografía compleja. Lo correcto es dar aviso inmediato a las patrullas de asistencia; posteriormente, un comité evalúa de forma particular si es factible concretar la extracción del aparato, poniendo siempre en la balanza las condiciones del terreno y los peligros que acarrearía la maniobra para los rescatistas.

Las autoridades insistieron en que este tipo de protocolos institucionales están diseñados en exclusiva para resguardar la integridad física de las personas y evitar desenlaces fatales. Lamentablemente, este no es un hecho aislado en la zona de las cataratas, ya que las crónicas locales recuerdan una situación de idénticas características que tuvo lugar hace unos meses, cuando otro viajero vulneró el perímetro de la pasarela con el fin de asir un sombrero que se le había volado.

Aquella situación previa, al igual que esta nueva imprudencia con el teléfono celular, despertó una ola de indignación y mensajes de repudio generalizados por parte de las comunidades de internautas en el espacio virtual. La gran mayoría de los usuarios de las plataformas digitales apuntaron de forma unánime contra la irresponsabilidad del protagonista, criticando su falta de conciencia al arriesgar su propia vida por un elemento material y desestimar las pautas de convivencia más elementales del paseo.

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