Un clásico de todos los mundiales: conocé el secreto atrás de la fiebre por las figuritas
Fueron pensadas como un entretenimiento para chicos, pero esos chicos se hicieron grandes y no quisieron dejar de coleccionarlas. Las figuritas del Mundial ya son un objeto de culto.
Si bien Panini es una empresa de origen italiano, la fábrica está emplazada desde 1989 en las cercanías de San Pablo y provee a toda América de las imágenes. En Europa hace lo mismo la sede central ubicada en Modena, Italia.
Para Martins los 640 espacios que esperan en cada álbum para ser llenados con las caras de los jugadores, los estadios y los planteles completos, son "la verdadera inauguración de cada Copa del Mundo". Cuando el álbum está en la calle, empezó el Mundial.
Para Brasil 2014 las ventas se extendieron aproximadamente a 100 países, aunque por mucho el país anfitrión de este Mundial es el mayor consumidor, duplicando los números de Alemania.
Además las figuritas tomaron envergadura nacional y hasta se convirtieron un símbolo de patriotismo, desde que la Presidenta Dilma Rousseff declaró públicamente que después de un día duro de dedicarse a la política internacional, se pone a completar el álbum de la Copa junto a su nieto de tres años.
Para Martins su producto cumple un rol social. "Mi teoría es que es por la internet. Uno puede tener 1000 amigos en Facebook, pero a cuántos ve todos los días. Uno sólo está comunicado con 1000 pesonas" dice el empresario y agrega "yo creo que a la gente le gusta conocerse, y esta es una oportunidad".
La pequeña planta de Panini en San Pablo imprime nueve millones de imágenes por día en 21 máquinas, la de Modena –que es más grande– ha estado imprimiendo para esta Copa once millones por día y los empleados trabajando horas extra para cubrir la demanda de los fanáticos del fútbol y del otro "deporte" por excelencia del Mundial: las figuritas.
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