La tecnología fue decisiva: así funcionó el chip que dejó a Croacia sin el empate ante Portugal
El sensor incorporado en la pelota permitió detectar un roce imperceptible para las cámaras y fue determinante para anular el agónico 2-2 de los croatas.
El cierre del partido entre Portugal y Croacia dejó una de las acciones tecnológicas más impactantes del Mundial 2026. Cuando parecía que los croatas habían conseguido el empate en la última jugada para forzar el alargue, el VAR intervino y anuló el gol por posición adelantada. La decisión del árbitro noruego Espen Eskas estuvo respaldada por una herramienta que volvió a cobrar protagonismo: el chip incorporado dentro de la pelota, capaz de detectar con precisión absoluta el momento exacto en que un jugador entra en contacto con el balón.
La jugada ocurrió en los instantes finales de un encuentro cargado de emociones. Los croatas habían marcado el 2-2 cuando el reloj ya superaba ampliamente el tiempo reglamentario, pero el juez fue convocado para revisar la acción. A simple vista, las repeticiones televisivas no alcanzaban para determinar si existía un toque previo que modificara el análisis del fuera de juego.
Sin embargo, el sensor instalado dentro de la pelota registró un leve contacto de Igor Matanovi antes de que el balón llegara a su compañero, una acción prácticamente imposible de percibir únicamente con las cámaras. Tras observar las imágenes en el monitor, Eskas confirmó la infracción y anuló el tanto, decretando el triunfo 2-1 de Portugal y su clasificación a los octavos de final, donde enfrentará a España.
Cómo funciona el chip que le anuló el gol a Croacia y metió a Portugal en octavos
La tecnología utilizada en este Mundial se basa en un sensor de movimiento instalado dentro del balón Trionda. Ese dispositivo recopila información sobre cada impacto que recibe la pelota y transmite esos datos en tiempo real al sistema del VAR. Gracias a esa información es posible establecer con enorme exactitud el instante preciso en el que un futbolista toca el balón, un dato fundamental para determinar posiciones adelantadas extremadamente ajustadas.
Durante la transmisión televisiva quedó reflejado mediante un gráfico que mostró un pico justo en el momento del roce del delantero croata, despejando cualquier duda sobre la secuencia. Después del partido, la propia FIFA explicó el funcionamiento del sistema mediante un mensaje difundido en su cuenta oficial de comunicación.
"Los sensores IMU alojados dentro del balón Trionda son capaces de detectar cualquier contacto leve, mostrado a los espectadores en la transmisión como un 'gráfico de latido cardíaco'", sostuvieron. Esa información permitió comprender por qué el VAR contó con una evidencia que las imágenes convencionales no podían ofrecer, reforzando el objetivo de reducir al mínimo el margen de error en decisiones tan sensibles.
No es la primera vez que este tipo de tecnología tiene un papel determinante en un partido de Portugal. En el Mundial de Qatar 2022, el sensor instalado en la pelota Al Rihla fue clave para resolver otra acción que involucró a Cristiano Ronaldo. En aquella oportunidad, el delantero celebró un gol frente a Uruguay convencido de haber desviado un centro de Bruno Fernandes.
Sin embargo, los datos registrados por el balón demostraron que nunca llegó a tocarlo, por lo que la conquista fue adjudicada a su compañero. En esta edición del torneo, además del gol invalidado a Croacia, el VAR semiautomático también anuló otra conquista de Cristiano y un tanto de Petar Sui.
El sistema, que combina 16 cámaras especializadas y el seguimiento de 29 puntos corporales por jugador unas 50 veces por segundo, volvió a convertirse en un protagonista silencioso que influye directamente en el desarrollo de los partidos y en el destino de las selecciones.
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