CAME desmintió al Gobierno y aseguró que aún con la suba de ventas online el consumo masivo sigue en baja

Economía

Las ventas en comercios acumulan caías en 14 de los últimos 15 meses. Sin embargo, para Javier Milei y Luis Caputo el consumo es récord.

La Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) desmintió este lunes al gobierno de Javier Milei que, como de costumbre, justificó el derrumbe del consumo en el supuesto boom de ventas on line. Salvador Femenia, vocero de CAME advirtió este lunes que aun teniendo en cuenta la suba parcial de las ventas en el canal electrónico, el consumo sigue en baja y no alcanza para contrarrestar las consecuencias del modelo económico de Milei y Luis Caputo.

En diálogo con Radio 750, Femenia advirtió que en el intento del gobierno libertario por sostener su más que maltrecho relato "se están comparando dos universos que no son comparables. Que crezca la venta por plataformas no invalida que las ventas pymes hayan caído. Nosotros medimos de una forma metodológica seis rubros que representan el 90% del comercio".

Y advirtió que "no más del 25% vende por e-commerce. Por plataformas no se compran ni pan, leche o carne. No estamos comparando dos cuestiones que puedan ser válidas".

Sobre la supuesta migración del consumo de un acanal a otro, Femenia señaló que "Mercado Libre puede representar otro tipo de compras, pero no lo que se da en comercios de cercanía".

“Nosotros registramos una parte de comercio pyme en todo el país. Y un 25% vende por internet. Y hay cosas que son compras físicas que no se pueden comprar por internet. Ese 25% de las ventas pymes nosotros las tomamos, y aún así cae el consumo”, aseguró y desarmó así el argumento libertario.

Además, puso un dato central sobre la mesa: “Yo te doy otro indicador: ¿dónde se refleja en el aumento del IVA?”. Es decir, si el consumo no cayó, plantea Femenia, ¿por qué cae la recaudación del impuesto al consumo?.

Y sentenció sobre la posición del Gobierno: "no obedece a algo real y comparable".

Ventas por el piso

El presidente Javier Milei y su ministro de Economía, Luis Caputo, intentan por todos los medios sostener el cada vez más maltrecho relato libertario e insisten, a pesar de la contundencia de las estadísticas que se encargan en desmentirlos una y otra vez, en que el consumo se encuentran en niveles récord en el país. Ahora fue la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) la que desarmó la fabulación libertaria.

De acuerdo con el relevamiento realizado por CAME las ventas minoristas pyme cayeron otro 3,8% interanual en julio mientras que en la comparación desestacionalizada, es decir contra el mes previo, la contracción fue del 2,1%. De esta manera el consumo acumula 14 meses a la baja en la comparación interanual de los últimos 15.

De esta manera, en los primeros siete meses de 2026 las ventas acumularon una caída del 2,7%, reflejando las dificultades que todavía enfrenta el consumo para consolidar una recuperación.

Uno de los factores que explicaron el desempeño de julio fue la desaparición del impulso transitorio que había generado el cobro del medio aguinaldo durante junio. A esto se sumó la cada vez mayor incidencia de las tarifas de los servicios públicos propias de los meses de invierno sobre los ingresos disponibles de las familias.

La combinación de ambos factores volvió a incrementar la cautela de los consumidores y terminó de esta manera impactando negativamente sobre el nivel de actividad de los comercios.

Solo consumo de productos esenciales

El relevamiento realizado por CAME mostró que las familias adoptaron un comportamiento cada vez más defensivo frente a sus decisiones de compra. El gasto se concentró principalmente en productos indispensables de la canasta básica, medicamentos recetados e insumos que requieren reposición inmediata.

En contrapartida, los consumidores continuaron postergando las compras que pueden diferirse, especialmente aquellas vinculadas con bienes durables, indumentaria, muebles y productos de mayor valor.

Las dificultades también quedaron reflejadas en la percepción de los propios comerciantes. El 48,1% aseguró que la actividad de su negocio permaneció estable respecto del mismo período del año pasado, dos puntos porcentuales menos que en junio.

Al mismo tiempo, aumentó la proporción de empresarios que describió la situación de su comercio como desfavorable: pasó del 43,1% en junio al 44,5% en julio.

La debilidad del consumo se extendió prácticamente a todos los sectores analizados. Seis de los siete rubros relevados por CAME registraron caídas interanuales durante julio. El mayor retroceso se observó en "Textil e indumentaria", donde las ventas disminuyeron 5,6% frente al mismo mes de 2025.

Muy cerca se ubicó "Bazar, decoración, textiles para el hogar y muebles", con una contracción del 5,5%, mientras que "Alimentos y bebidas" registró una caída del 5,4%.

El único sector que logró escapar de los números negativos fue "Ferretería, materiales eléctricos y materiales para la construcción", cuyas ventas avanzaron 1% interanual.

En paralelo, apareció una diferencia significativa entre los canales de comercialización. Mientras las ventas generales retrocedieron, las operaciones online realizadas por comercios que también cuentan con locales físicos crecieron 14,9% interanual. Frente a junio, sin embargo, mostraron una leve caída desestacionalizada del 0,1%.

En un contexto de menor liquidez disponible, las herramientas de financiamiento volvieron a tener un papel relevante para sostener las ventas. Según el relevamiento, las promociones bancarias, los descuentos ofrecidos a través de billeteras digitales y las bonificaciones por pagos al contado continuaron siendo determinantes para concretar operaciones, especialmente ante las mayores restricciones que enfrentan los consumidores para acceder al crédito.

Desde el lado de los comercios, la situación también presenta dificultades. Los establecimientos enfrentan simultáneamente incrementos en los costos de reposición y logística, presión sobre los márgenes de rentabilidad y una mayor competencia tanto de productos importados como del circuito informal.

La combinación de costos crecientes y ventas contenidas llevó a buena parte de las pymes a priorizar la preservación de su flujo operativo y postergar proyectos de expansión.

Informe completo de CAME:

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