El pluriempleo crece como estrategia de supervivencia y alcanza al 11,5% de los ocupados
El fenómeno afecta cada vez más a los sectores de menores ingresos, que deben extender sus jornadas laborales o sumar nuevas ocupaciones.
A fines de 2025, alrededor de 2,25 millones de personas en la Argentina tenían más de un empleo para complementar sus ingresos, una tendencia que avanzó en un mercado laboral donde la recuperación económica convivió con la caída del trabajo registrado.
De acuerdo con una investigación de C-P Consultora, el 11,5% de la población ocupada se encontraba en situación de pluriempleo, una tendencia que dejó de concentrarse exclusivamente en actividades como la docencia, la salud y el servicio doméstico para extenderse a sectores como la industria, el comercio, la construcción y la gastronomía. En este nuevo escenario, la multiplicación de los trabajos aparece menos como una elección individual que como una respuesta a la insuficiencia de los salarios.
Los datos del Instituto para el Desarrollo Social Argentino (Idesa) reflejan la distancia entre la evolución de los indicadores macroeconómicos y la situación de los trabajadores. Entre el cuarto trimestre de 2023 y el mismo período de 2025, el producto bruto interno (PBI) creció un 4,8%, mientras que el empleo urbano total se redujo en unos 60.000 puestos y la cantidad de asalariados registrados en empresas privadas cayó en casi 190.000.
En ese contexto, cada vez más trabajadores recurren a empleos adicionales, muchas veces informales, para complementar ingresos y afrontar los gastos cotidianos, una tendencia que pone en duda la capacidad del mercado laboral para generar puestos de trabajo de calidad.
Jornadas más extensas y salarios insuficientes
El informe de C-P Consultora distingue dos grandes grupos dentro del pluriempleo. Por un lado, el tradicional, vinculado a actividades en las que históricamente fue habitual combinar ocupaciones, como la docencia, la salud y el servicio doméstico. Por otro, el emergente, que abarca sectores como el comercio, la industria, la construcción y los servicios, donde esta modalidad ganó terreno en los últimos años.
Este segundo grupo concentra algunas de las condiciones laborales más preocupantes: el 56% de quienes tienen múltiples empleos en estas actividades trabaja más de 45 horas semanales y el 22% supera las 60, una carga horaria que puede equivaler a jornadas de 12 horas diarias durante cinco días a la semana.
En total, cerca de la mitad de las personas con más de un trabajo, unas 1,07 millones, se desempeña fuera de las actividades tradicionalmente asociadas al pluriempleo. La expansión de esta modalidad hacia nuevos sectores evidencia que la necesidad de complementar ingresos atraviesa distintas ramas de la economía y alcanza a trabajadores que antes no recurrían de manera habitual a esta estrategia.
Los trabajadores de menores ingresos, los más afectados
Dentro de esta transformación, los trabajadores denominados de "cuello azul", vinculados a actividades como la industria, la administración pública y la gastronomía, tienen un peso central. Se trata de un grupo que, en términos generales, enfrenta mayores restricciones de ingresos y condiciones laborales más precarias.
Entre 2017 y 2025, la cantidad de trabajadores con más de una ocupación dentro de estas actividades creció un 77% y llegó a unas 777.000 personas. Según el relevamiento, esto explicó por sí solo el 53% del aumento total del pluriempleo registrado durante ese período, lo que refleja su papel protagónico en la expansión del fenómeno.
Además, acumulan un promedio de 50 horas semanales de trabajo y registran una tasa de informalidad del 39%. La combinación de extensas jornadas, falta de registración y necesidad de sumar ingresos expone las dificultades que enfrentan estos sectores para sostener sus condiciones de vida.
Los trabajadores de "cuello blanco", vinculados a los servicios profesionales, las finanzas y la tecnología, también registraron un crecimiento significativo del pluriempleo.
Entre 2017 y 2025, la cantidad de personas de este segmento con múltiples ocupaciones aumentó un 91%, aunque sus condiciones presentan algunas diferencias: trabajan un promedio de 45 horas semanales y tienen una tasa de informalidad del 30,5%.
Si bien el incremento porcentual fue mayor entre los trabajadores de cuello blanco, el peso de los sectores de menores ingresos resulta determinante para explicar la expansión general del fenómeno, tanto por la cantidad de personas involucradas como por las condiciones en las que deben desarrollar sus actividades.
La necesidad de sumar ingresos
La pérdida de poder adquisitivo constituye uno de los principales factores detrás de esta tendencia, ya que para una parte de los trabajadores el salario de la ocupación principal ya no alcanza para afrontar los gastos del hogar y sumar una segunda o tercera actividad se convierte en una necesidad para cubrir los gastos básicos.
Un estudio de la Fundación Encuentro aporta otros datos sobre las características de esta población: el 63% de las personas con más de un empleo son jefes o jefas de hogar, mientras que el 35,2% no cuenta con aportes jubilatorios. Estos indicadores reflejan las consecuencias de un mercado laboral en el que la necesidad de generar ingresos adicionales convive con la falta de protección social.
El fenómeno también plantea interrogantes sobre la calidad del empleo que se genera y las condiciones en las que se desarrolla. Tener más de una ocupación no necesariamente implica una mejora de los ingresos reales, especialmente cuando el trabajador debe extender sus jornadas y asumir empleos informales para cubrir necesidades que antes podía afrontar con una sola actividad.
En este contexto, la expansión del pluriempleo refleja las dificultades que enfrenta una gran parte de los trabajadores para sostener sus ingresos con una sola ocupación. Mientras el Gobierno apuesta a que la reforma laboral contribuya a impulsar el empleo formal y dinamizar las contrataciones, los datos muestran que cada vez más personas recurren a actividades adicionales para complementar sus ingresos.
Lejos de quedar limitado a sectores históricamente asociados a esta modalidad sino que alcanza tanto a trabajadores registrados como informales. El crecimiento del pluriempleo se consolida como una de las principales expresiones de un mercado laboral en el que, para millones de argentinos, llegar a fin de mes depende cada vez más de sumar horas de trabajo y multiplicar fuentes de ingresos.









Dejá tu comentario