Industria textil en crisis: "La caída del poder adquisitivo y la suba importaciones son el jaque mate"
El modelo libertario destruyó más de 300 mil puestos de trabajo formales y provocó el cierre de 30 mil empresas. La industria, el sector más golpeado.
La política de licuación de salarios de trabajadores y la apertura indiscriminada de las importaciones, especialmente las provenientes de China, que llevan adelante el presidente Javier Milei y su ministro de Economía, Luis Caputo, constituyen una auténtica tormenta perfecta para la industria nacional. El tándem al frente de la política económica de la Argentina desde diciembre de 2023 aseguran que de esta manera "se está liquidando la inflación".
Sin embargo con una inflación en alza en 12 de los últimos 15 meses lo único que parece estar liquidándose es la producción nacional. Así lo advirtió Luciano Galfione, dueño de la textil Galfione y presidente de la Fundación Pro Tejer quien en diálogo con C5N contó que hasta el inicio de la gestión libertaria la empresa tenía más de 200 trabajadores y desde entonces perdió a más de la mitad de ellos.
La empresa ubicada en el barrio porteño de Villa Soldati, pasó de procesar 400 toneladas de tela a apenas 60. "Hay dos factores fundamentales, la caída del poder adquisitvo de la población, hoy por hoy no se consume nada y si a esto le adicionamos el tema de las importaciones, la apertura de las importaciones, entonces es el jaque mate", describió Y sentenció: "Toda la variable de ajuste que ha habido en los últimos años se lo comió la producción nacional".
"Con los volúmenes productivos de hoy es muy difícil entender que el tema productivo o una producción pueda ser compatible con algo que sea económicamente sustentable en este tipo de industria que es de alta producción, de alta tecnología. Cuando se caen esos volúmenes tan abruptamente es imposible que uno pueda tener un negocio que sea sostenible en el tiempo, salvo que, lamentablemente, tenga que hacer ajustes que son muy desagradables para adecuarse a las condiciones de hoy, reducción de personal, de fábrica, de todo tipo", explicó Galfione.
Y siguió: "Acá trabajaban 200 personas, hoy somo menos de 100 y tenemos que seguir haciendo todos los ajustes posibles para adecuarnos a los volúmenes productivos que tenemos hoy. O te adaptas a los que tenés hoy o decidís cerrar. Mucha gente ha decidido cerrar, otra ni siquiera ha podido decidirlo, sino que directamente ha tenido que cerrar lamentablemente porque no hay manera de seguir".
"A mi lo que me desvela todos los días es cómo hago para pagar los salarios ¿no?", concluyó.
Industria en crisis
La industria en general se encuentra en crisis merced del modelo económico libertario. Apenas algunos pocos sectores, principalmente extractivos y con poca capacidad de generación de empleo, logran escapar a la debacle general. Pero una de la más golpeadas es precisamente la industria textil.
Según datos de la Federación de Industrias Textiles Argentinas (FITA), en el último año se perdieron más de 15 mil puestos de trabajo formales en la la cadena integrada por los sectores textil, confección, cuero y calzado. Está caída, registrada en abril pasado contra abril de 2025, representa la mayor caída interanual desde que se tiene registro.
Si se extiende el análisis hacia atrás, la pérdida acumulada desde diciembre de 2023 asciende a 25.683 empleos registrados. Esta sangría laboral se traduce en un promedio de 1.200 despidos por mes. Asimismo, también en el último año cerraron 330 de fábricas y ya son cerca de 400 las que dejaron de operar desde el inicio de la gestión Milei.
El desplome de la actividad textil es significativamente más profundo que el del resto de la economía. Mientras que el promedio de la industria manufacturera retrocedió un 2,5% en mayo, la producción textil cayó un 25,6% interanual. Los segmentos más afectados han sido los hilados de algodón y el acabado de productos textiles, con bajas que superan el 35%.
Esta parálisis se refleja en las fábricas, donde casi seis de cada diez máquinas permanecen inactivas. En mayo, la utilización de la capacidad instalada fue de apenas el 42,2%, situándose 16,2 puntos porcentuales por debajo del promedio industrial general.
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