Manuel Ameztoy y el desafío de llevar la magia de Disney a una obra textil inmersiva: "Es un poco rock"
El artista argentino reinterpreta los universos naturales de las películas del estudio en una instalación que invita al público a entrar, recorrer y tocar.
La magia de Disney atraviesa generaciones, pero ¿qué sucede cuando esos mundos salen de la pantalla y se convierten en una experiencia que se puede recorrer con el cuerpo? Esa es una de las propuestas de Walt Disney Animation Studios: La magia de crear, la exhibición que reúne materiales de archivo, obras contemporáneas y distintas reinterpretaciones artísticas en el Palacio Libertad.
En ese universo, el artista visual argentino Manuel Ameztoy asumió el desafío de reinterpretar la relación entre la naturaleza, el color y el espacio a través de una instalación de telas y luz. Su obra forma parte de la segunda sala de la muestra, dedicada a Marc Davis, una de las figuras históricas de Walt Disney Animation Studios, y dialoga con películas como Los tres caballeros, El rey león y Zootopia.
La propuesta busca que el público no se limite a observar una obra, sino que pueda sentirse dentro de esos paisajes que tantas veces vio en la pantalla. Para lograrlo, Ameztoy combinó el trabajo textil con una investigación sobre los universos visuales de Disney y una planificación que le llevó cinco semanas de trabajo y en diálogo con minutouno.com, dio más detalles de este proyecto.
Cómo fue el desafío de crear una obra para Disney
Trabajar con un imaginario tan reconocible fue, para el artista, una experiencia tan estimulante como desafiante. Disney está asociado a personajes, historias y recuerdos que forman parte de la infancia de millones de personas, una dimensión que también atravesó su propio proceso creativo.
“Es un poco intimidante porque viste Disney con el imaginario que tiene, los personajes, todo lo que significa Disney para nuestros recuerdos, nuestra infancia”, explicó Ameztoy sobre el primer contacto con el proyecto.
Y agregó: “Por lo menos para mí es un poco rock, pensarse del otro lado, hacer algo para que conviva con estos personajes y con estos mundos. Así que fue todo un desafío”.
Uno de los aspectos centrales de su trabajo fue encontrar una forma de reunir películas de distintas épocas, desde los clásicos de animación hasta producciones más recientes como Zootopia. Para eso, el artista volvió a mirar las películas y estudió detenidamente sus escenarios y dibujos.
“Primero me los estudié, me vi todas las películas de nuevo, incluso en una página de Disney que te muestra cuadro por cuadro. Porque cuando uno quiere levantar dibujos o ambientes, a lo mejor hay que mirar detenidamente. Así que eso me sirvió muchísimo para inspirarme”, contó.
Una instalación textil para entrar en los mundos de Disney
El resultado es una pieza que combina telas, colores y diferentes referencias visuales para construir un espacio difícil de encasillar en un único paisaje. La intención de Ameztoy fue crear una experiencia inmersiva, en la que los visitantes puedan desplazarse y descubrir distintas sensaciones a medida que avanzan.
“Y tratar de hacer esta mezcla que no sabes si es una selva, un bosque o qué, pero yo quería la sensación de si uno entrara caminando dentro de la pantalla”, explicó.
En esa búsqueda aparece una de las particularidades de la instalación: la posibilidad de interactuar físicamente con la obra. A diferencia de lo que suele suceder en los museos, donde muchas piezas deben contemplarse a distancia, esta propuesta invita al público a acercarse.
“Por eso es como una especie de pieza textil en la que vos podés entrar, recorrer y tocarla. En los museos a veces no te dejan tocar las obras, pero en este caso esta pieza textil sí se puede tocar”, señaló el artista.
La ejecución requirió una planificación precisa. Ameztoy contó que destinó dos semanas al dibujo y otras tres al trabajo textil en su taller, donde realizó los cortes y las costuras necesarios para materializar el proyecto.
“En total cinco semanas. Dos semanas de dibujo, que eso es lindo porque el dibujo no se hermana con la tradición de Disney que es todo dibujado. Cuando uno ve la muestra está lleno de dibujos a lápiz, de acuarelas, de esos personajes que después vemos en las pantallas”, relató.
Luego llegó el momento de llevar esas ideas a gran escala. “Así que dos semanas de dibujo y después tres semanas de cortarte, de costura, de cortarte todo el trabajo en mi taller que es un taller textil”, agregó.
Los cambios durante el proceso y la emoción de volver a la infancia
Aunque la obra requirió una planificación previa, el proyecto no quedó definido desde el primer momento. El artista recordó que durante la etapa inicial tuvo que revisar varias veces sus ideas antes de llegar a una propuesta definitiva.
“En el momento de dibujar, en la primera parte sí. En el momento del proyecto se replanteó tres veces”, contó.
Sin embargo, una vez que los dibujos y los planos estuvieron terminados, decidió no modificar el diseño durante la ejecución. La escala de la instalación exigía una organización rigurosa: “Pero no, una vez que yo tengo los dibujos, los planos, las cosas listas, la ejecución es como mecánica. Ahí sí que no se cambia nada porque ¿sabes qué pasa? Son cosas muy grandes, cada telón mide ocho metros de largo. Entonces si empezás a cambiar sobre la marcha es como un lío”.
Por eso, explicó, prefiere resolver las decisiones creativas antes de comenzar con la producción. “Así que yo prefiero llegar primero al proyecto final y después ejecutarlo”, sostuvo.
Pero el trabajo no estuvo atravesado solamente por las decisiones técnicas. Volver a mirar las películas también significó reencontrarse con recuerdos personales y con una época de su vida que permanece ligada a esos personajes.
“Un poco de nostalgia, porque yo tengo más de 50, entonces a mí me lleva a mi infancia, como a todo el mundo. Lo que pasa es que a lo mejor mi infancia pasó hace un poco más de tiempo que la de otros, entonces hay algo de nostalgia”, reflexionó.
En ese recorrido, recordó una costumbre de su infancia: las proyecciones de películas durante los cumpleaños escolares. “Pensar que uno veía estas películas, me acuerdo en los cumpleaños de la escuela primaria, que se alquilaban proyectores y te ponían las películas en químico”, contó.
Y resumió esa sensación con una frase que conecta con el espíritu de la exhibición: “Así que nada, me acordé de esas épocas y es muy lindo volver a cuando uno fue feliz”.
Una nueva forma de mirar las historias de siempre
Para Ameztoy, la experiencia también invita a pensar cómo cambian las formas de acercarse a los clásicos con el paso del tiempo. Las historias que acompañaron a distintas generaciones pueden volver a interpretarse desde otras perspectivas, sin perder su capacidad de despertar emociones.
Consultado sobre las reinterpretaciones contemporáneas de las películas, el artista fue contundente: “No, viva la reinterpretación. Siempre todo se hace de nuevo”.
Y profundizó en esa idea: “Las cosas de antes vuelven, pero uno vuelve con otros ojos a esos mundos, así que siempre hay una forma nueva de ver lo que ya pasó”.
Esa mirada atraviesa su instalación, que no busca reproducir literalmente los escenarios de las películas, sino construir una experiencia propia a partir de sus colores, sus paisajes y las sensaciones que despiertan.
En ese sentido, Ameztoy espera que quienes recorran la sala puedan conectar con el espíritu de las historias de Disney desde un lugar diferente. “Alegría, curiosidad, sorpresa, un poco de magia. Todo eso que nos traen estos estudios de animación”, respondió cuando le preguntaron qué le gustaría transmitirle al público. “Así que ojalá se pueda transmitir algo de eso”, concluyó.
Cuándo visitar la muestra en el Palacio Libertad
Walt Disney Animation Studios: La magia de crear reúne cuatro salas temáticas dedicadas a Mary Blair, Marc Davis, Mark Henn y Andreas Deja, con obras de artistas argentinos que reinterpretan distintos aspectos del universo creativo del estudio. Además de la instalación de Ameztoy, participan Estudio Cinco, Melanie Anton y Pablo Ramírez.
La exhibición también incluye materiales de archivo de Walt Disney Animation Research Library, esculturas de personajes y un espacio dedicado a Hexe, la próxima película del estudio. La propuesta incorpora recursos de accesibilidad, como señalización en braille, audiodescripción, asistencia para visitantes y acceso con rampa para personas con movilidad reducida.
La muestra se puede visitar en el espacio La Gran Lámpara del Palacio Libertad, con entrada libre y gratuita, hasta el 13 de diciembre. Las reservas para la semana siguiente se habilitan los lunes a través de la página web oficial del Palacio Libertad o de manera presencial en el edificio.
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