Guardaba 45 toneladas de baterías de litio en su domicilio y terminó condenado a prisión
El hecho ocurrió en Segovia, ciudad de España, donde la Justicia penalizó a un hombre por la acumulación de litio, dado el riesgo ambiental que trae aparejado.
Recreación, según la inteligencia artificial, de las baterías almacenadas en una vivienda de Segovia. Foto: hibridosyelectricos.com
El Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León (España) dejó firme el fallo dictado por la Audiencia Provincial de Segovia contra un habitante de la localidad de Otero de Herreros. La Justicia consideró probado que el imputado acopió y manipuló ilegalmente toneladas de baterías de ion-litio —catalogadas como desechos de alta peligrosidad— en el interior de una propiedad residencial. La causa, que tuvo sus primeros avances en 2023, suma así su resolución definitiva en los tribunales regionales.
La condena al hombre que acumulaba 45 toneladas de batería de litio en España
El acusado deberá cumplir 18 meses de prisión por un delito contra el medio ambiente y los recursos naturales, junto con una multa de 2.340 euros (calculada en 13 meses a razón de seis euros por día). Asimismo, se le prohibió por 20 meses operar en el sector de recolección, depósito o venta de residuos peligrosos, y quedará a su cargo el costo financiero del traslado y saneamiento del material decomisado. No obstante, la defensa aún cuenta con la opción de apelar ante el Tribunal Supremo.
El caso: 45 toneladas de baterías de litio en una casa
La Guardia Civil desmanteló en el inmueble un depósito clandestino y un taller ilegal de manipulación de baterías de ion-litio, logrando la mayor incautación de este tipo de material peligroso registrada en España y Europa.
Un riesgo ambiental y vecinal sin precedentes
Para retirar el acopio masivo del inmueble y su sótano se necesitó contratar a una firma especializada y movilizar seis camiones adaptados a la normativa ADR para el transporte de cargas peligrosas. Aunque las estimaciones iniciales hablaban de 45 toneladas, los peritajes del expediente precisaron que se trataba de 30.998 kilos de residuo bruto, acondicionados finalmente en 29.573 kilos netos de desecho tónil.
Las condiciones del hallazgo encendieron las alarmas de los investigadores: el material convivía en el espacio domiciliario con elementos combustibles, exhibiendo unidades sulfatadas o deterioradas capaces de desencadenar reacciones térmicas, fugas de gases tóxicos e incendios incontrolables. Un siniestro en el lugar no solo ponía en peligro inminente la vida de los vecinos de la urbanización, sino que amenazaba con contaminar de gravedad el aire, el suelo y las napas subterráneas de agua.
La postura de la defensa y el contundente rechazo judicial
Durante el proceso, el imputado argumentó que las baterías no eran desperdicios, sino componentes funcionales destinados a un sistema casero de autoconsumo fotovoltaico, alegando además que no todo el lote debía catalogarse como tóxico.
Sin embargo, el tribunal desestimó la postura de la defensa. En la resolución judicial se remarcó que el estado de carga o la eventual "segunda vida útil" de los aparatos no anula su condición de residuo, dado que sus antiguos dueños ya los habían descartado.
La clave de la condena radicó en el acopio masivo y el procesamiento sin ningún tipo de habilitación ni protocolo de seguridad en un entorno urbano.
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