Deudas con la primera infancia

Política

Tras el escándalo en el Jardín de infantes Tribilín de San Isidro, Mercedes Mayol Lassalle, presidente de la Organización Mundial para la Educación Preescolar, analiza la situación de la educación en la primera infancia en la Argentina.

Desde mediados del siglo XX la Organización Mundial para la Educación Preescolar (OMEP) se preocupa, en el mundo entero por el bienestar y los derechos de la infancia, en particular, enfocada en los  derechos educativos, siempre desde una perspectiva integral, porque no puede haber aprendizaje y apropiación de la herencia cultural si se sufre hambre, abandono, frío, desamor o violencia.

En la actualidad vivimos en una sociedad distraída que le da más importancia a la economía y al mercado, que a los niños.

En la Argentina, por ejemplo, el 10% de la población son niños, estamos hablando de 4.000.000 de niños menores de 6 años que concurren de manera desigual a las escuelas infantiles.

La OMEP viene señalando la importancia fundamental que tienen las primeras experiencias en la constitución de cada ser humano, apoyada en los descubrimientos y desarrollos de las ciencias médicas, la psicología, la sociología y otras que nos marcan también los riesgos y posibilidades que contienen esta primera etapa de la vida.

El jardín maternal y el jardín de infantes son los primeros espacios públicos al que concurren los niños pequeños.

El jardín de infantes ha crecido enormemente bajo el amparo y protagonismo de las leyes educativas y la acción central del Estado ya sea gestionando directamente o ejerciendo supervisión a través del sistema privado.

Contrariamente, para los niños desde el nacimiento hasta los 3 años la oferta educativa  podría ser caracterizada como desigual, esporádica y débilmente enmarcada por las normas y leyes.

El Estado brinda una oferta restringida de jardines maternales y se ha consentido por acción u omisión el crecimiento del sector privado sin mayores regulaciones y de manera muy desigual en todo el país.

El reconocimiento de la importancia de los primeros años de vida y el cuidado y educación integral de la primera infancia deben ser una prioridad absoluta para una sociedad que debe hacerse responsable y preocuparse por los nuevos, los que nacen y los que son nuestro presente y futuro.

Todos somos responsables de la situación de la primera infancia, el cuerpo social, el Estado, el sector privado, los medios de comunicación, etc.

Sin embargo vivimos en una sociedad distraída que le da más importancia a la economía y al mercado, que a los niños...  Bernardo Kiksberg nos hablaría de "escándalos éticos".

La OMEP viene trabajando por hacer visible este problema, denunciando a través de su Manifiesto por el derecho a la educación y al juego y mostrando caminos y alternativas para desarrollar políticas públicas claras, integrales y contundentes a favor de los niños.

Como dijo Alfonsina Storni, "la infancia es hoy, no puede esperar".

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