Periodista francés le preguntó por qué lo tildan de "loco" y Javier Milei respondió comparándose con Sarmiento
En una entrevista internacional, el Presidente defendió sus constantes exabruptos y sostuvo que "la diferencia entre un loco y un genio está en los éxitos".
Periodista francés le preguntó por qué lo tildan de "loco" y Javier Milei respondió comparándose con Sarmiento
Una pregunta sobre la locura y un apodo particular derivó en un llamativo y tenso intercambio marcó uno de los tramos inales de la entrevista que el periodista francés Darius Rochebin le realizó al presidente Javier Milei en los despachos de la Casa Rosada.
Lejos de las formalidades diplomáticas habituales, el reportaje derivó rápidamente hacia el perfil personal y los modos del mandatario argentino, quien quedó expuesto al justificar sus exabruptos y autoproclamarse al frente de una administración sin parangón en el país.
El episodio se originó cuando el cronista europeo introdujo una pregunta de tinte personal vinculada a los cuestionamientos que recibe el líder libertario. "Mi madre siempre me decía: 'En la vida, hay que tener un granito de locura'. Y siempre he pensado en eso porque en algunas de sus declaraciones, a veces, usted es excesivo. Y escuchaba a la gente que lo apodaba 'El Loco'. ¿Acaso necesitamos, a veces, una especie de libertad que se sale del... del marco? ¿Eso lo ha ayudado a veces?", planteó Rochebin.
Lejos de matizar las críticas, la respuesta presidencial redobló la apuesta y derivó en una autodefensa autorreferencial. "Todas las grandes personalidades de la historia, las que han cambiado el mundo, fueron llamadas locas. Por ejemplo, el presidente que revolucionó la educación en la Argentina, se llamaba Sarmiento. Lo apodaban 'El Loco'", retrucó Milei.
Javier Milei defendió sus exabruptos
En su argumentación, el Presidente expuso su visión sobre su llegada al poder y minimizó la complejidad del sistema político tradicional, atribuyendo su hito a una intervención divina y a una gesta familiar reducida a su círculo más íntimo.
"La diferencia entre un loco y un genio es el éxito, el triunfo. Y en mi caso, yo no tenía ningún partido, ninguna estructura. Éramos solamente mi hermana y yo al principio. Decidimos emprender esta tarea para cambiar la Argentina y el Creador nos bendijo. Y nos permitió llegar a la presidencia en un tiempo récord, en el lapso de dos años", sostuvo el libertario ante la mirada del entrevistador.
En el tramo final del intercambio, el mandatario escaló sus afirmaciones al plano institucional global y económico, dejando definiciones que volvieron a ponerlo en el centro de la polémica, y sentenció: "Y hoy, somos el mejor gobierno de la historia. Y también somos testigos para el mundo. Demostramos que las ideas de la libertad funcionan".
Para cerrar su postura, el Presidente vinculó la gestión económica con preceptos bíblicos y filosóficos occidentales, asegurando que "si usted sigue la Biblia, allí tiene todos los componentes del capitalismo, de la unión de empresas para tener éxito", para sentenciar finalmente con la máxima que resumió su defensa: "La diferencia entre un genio y un loco es el éxito. Y nosotros estamos teniendo éxito".






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