Cuando el cigarrillo divide para siempre los sueños de la pareja

Sociedad

* En las últimas horas el Vaticano autorizó el divorcio a un hombre cuya mujer era adicta al cigarrillo.
* ¿Qué pasa en los vínculos amorosos cuando uno de los miembros fuma y el otro no?
* También puede ser causal de divorcio.
* Testimonio de especialistas y personas que pasan por esa situación día a día.

La anulación por parte del Vaticano de un matrimonio porque el esposo se cansó de que su mujer fumara abrió un debate acerca de la continuidad o no de las parejas en la cual uno de los miembros es adicto al cigarrillo y el otro no.


 


Un italiano pidió la disolución de su matrimonio a la Iglesia Católica cuando su mujer se negó a dejar el hábito del cigarrillo y  la Sacra Rota del Vaticano -una corte que se encarga de poner punto final a  los casamientos- concedió ese deseo y terminó con las angustias del hombre.


 


La clave es la negociación



La psicóloga Graciela Fernández opinó que los conflictos en la pareja a causa del cigarrillo dependen de varios factores. Por ejemplo, si la persona que no fuma es un ex fumador por lo general le molestará más que su conyugue sí lo haga. También influye la cantidad de cigarrillos que consume por día ya que, según dijo, si lo hace en todo momento será muy contraproducente para su acompañante.



El fumar no es causal de divorcio aunque puede considerarse como una falta de respeto hacia la pareja que es considerado como Injuria Grave.


    


“El que no fuma no va querer que el otro lo haga en el auto o en lugares cerrados. Hay gente que no puede dejar de hacerlo y eso puede traer problemas en la convivencia ya que el no fumador se siente invadido. El que fuma compulsivamente puede sentir que le  ponen restricciones y se puede sentir discriminado”, dijo Fernández, que es docente de la carrera de Psicología de la Fundación Barceló.

Sin embargo, para la profesional estas diferencias no alcanzan ni son decisivas para precisar la continuidad o no de una pareja.

“No es determinante, pero esas cosas arruinan la convivencia”, expresó Laura Bueno (37), que siendo no fumadora estuvo dos años en pareja con un hombre que sí lo hacía. Pero en el caso de Laura, la principal reticencia al cigarrillo se debe a que su padre falleció como consecuencia de un cáncer de pulmón. “Ya bastante tuve con esa pérdida como para perder a una pareja”, alegó.


Para Fernández lo ideal seria que la pareja pudiera negociar para que ninguno de sus miembros sienta que predomina la ley del otro.  Para la profesional la cuestión tiene que ver en cómo esa pareja maneja las diferencias.

Pero muchas veces el cigarrillo también se puede meter en la intimidad de la pareja o transformar ese momento en algo no deseable. “No es agradable que alguien te acaricie con olor a tabaco, aunque de última si hay amor es negociable.  Lo que no se negocia es cuando alguien no se cuida porque de esa forma no se quiere a él mismo y no te quiere a vos y descuida la relación”, añadió Bueno.

El cigarrillo: ¿causante de divorcio?

La abogada Viviana Koffman, una de las presidentas del Club de las Divorciadas  y que desde hace más de 20 años que ejerce su profesión, explicó que el tema del cigarrillo
puede estar incluído en las injurias graves –falta de respeto, no considerar al otro- que pueden ser causales de divorcio aunque comentó que a lo largo de su carrera ninguna clienta inició acciones legales porque su pareja fumaba.

“Pero sí puede ser la gota que rebalse el vaso.  Si tu pareja sabe que te molesta y te fuma en la cara o en la mesa,  a la corta o la larga te está faltando el respeto y al momento de la decisión es un tema que lo tienen en cuenta”, aclaró.



"El que fuma compulsivamente puede sentir que le ponen restricciones y se puede sentir discriminado",dijo la psicóloga Graciela Fernández.


    


¿El que fuma puede resignar su condición para estar bien en pareja? Para la licenciada Fernández eso dependerá del deseo de cada uno. Según su experiencia los más jóvenes son mas flexibles a este tipo de negociaciones, mientras que a los adultos les cuesta más aceptar esas difirencias.

Diego Melnitsky (23) no era un fumador compulsivo ya que un paquete de 10 cigarrillos le duraba dos o tres días. Sin embargo, desde que se puso de novio con Natalia -hace seis meses-, lo hace a escondidas porque ella le pidió que lo dejara porque su padre -como el de Laura Blanco- también había fallecido de cáncer por el cigarrillo.

“Ese hecho la golpeó mucho y desde que estamos juntos fumo cuando no estoy con ella aunque después tengo que esconder la evidencia. Igual, si antes fumaba poco, ahora fumo menos aún”, dijo.

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