Embarazos múltiples: sorpresa y dudas

Sociedad

* Pueden ser algunas de las sensaciones de los padres al enterarse de que van a tener más de un bebé de un mismo embarazo.
* Madres que pasaron por esta situación cuentan sus emociones a minutouno.com.

Quedar embarazada es uno de los máximos deseos para muchas mujeres y ese anhelo también es compartido por sus parejas –las que la tienen- a la hora de formar una familia. Pero cuando la naturaleza las sorprende regalándoles más de un bebé, ansiedad y preocupación suelen ser los sentimientos más fuertes que albergan.


Los temores por el bienestar de la salud de la mamá en un embarazo múltiple y las preocupaciones que surgen en cuanto a la manutención de los futuros hijos pueden ser motivo de discusiones en el interior de la pareja.


 


Para la licenciada en Psicología Sonia Kleiman, secretaria docente de la maestría en familia y pareja del IUSAM, puede haber dos líneas fundamentales para entender las reacciones de estos futuros padres. La primera pasaría por el estupor, el temor y la ansiedad, mientras que la otra forma de reaccionar puede estar causada por la aceptación y la alegría.

“Es un proyecto que se amplia porque cuando sucede un caso de estos exige un replanteo y un cambio de estrategia para el cuidado de esos primeros momentos”, dijo la especialista. Esta movilización se produce, por lo general, durante el primer año de vida, porque es cuando los bebés requieren de una asistencia más especial.


 


Nacieron los melli



Por una situación de este tipo pasaron hace más de 20 años Oscar y Gladys Pastina,
cuando se enteraron que ella quedó embarazada sin buscarlo porque no hacía más de un año que había nacido Vanesa. Pero la sorpresa fue aún mayor cuando se enteraron que en la panza de Gladys aguardaban dos hermanitos, y no uno.

“Nos cayó como una bomba pero nos pusimos muy contentos porque Matías y Pablo nacieron muy bien.
Pero durante el embarazo pensaba en cómo me iba a manejar para no dejar de lado a nuestra otra hija que era muy chiquitita”, expresó Gladys.

En ese entonces el papá de los mellizos trabajaba en una fábrica de plásticos y tuvieron que achicar los gastos para poder hacerle frente a sus obligaciones como padres. “En esa época los pañales descartables eran muy caros y nuestros familiares más cercanos nos regalaron muchas cajas para poder cubrir los primeros tres meses”, dijo Gladys, y agregó que cuando eran niños sus mellizos se peleaban entre ellos pero se defiendían de los demás.

Los quintillizos Riganti

Hace 15 años Rocío Riganti que tuvo en un mismo embarazo a Franco, Sofia, Camila, Martina y Catalina -por orden de aparición- por inseminación en consultorio (una técnica que permite saltar la barrera del cuello del útero que suele retener los espermatozoides) luego de tener que esperar más de siete años para quedar embarazada.

“El médico que nos atendió nos comunicó que existía la posibilidad de tener más de un bebé y la verdad que esa noticia me ponía muy felíz por todo lo que me había angustiado”, rememoró Rocío. Luego de un momento de depresión por algunas pérdidas, en la sexta semana del embarazo una ecografía mostró que había cinco embriones y pese a que el médico le aconsejó que tuviera precauciones ante posibles complicaciones su primera reacción fue de felicidad.

“Me puse a pensar cómo podrían caber tantos bebitos en mi panza y mi marido se descompuso porque no sabía cómo los íbamos a mantener”, dijo Rocío,  que tuvo que estar cinco meses en reposo absoluto.

Para Kleiman el primer año de vida de los nuevos visitantes provoca cambios emocionales, afectivos, económicos y hasta geográficos en la pareja, porque la situación es más compleja e incluso puede influir en los tiempos de encuentro y hasta en los vínculos más íntimos de los recientes padres.

“Puede haber conflictos y arrepentimientos que requieren una acomodación paulatina para repensar un nuevo proyecto que deben trabajar para lograrlo entre los dos”, sostuvo la especialista.

Para los Riganti esos problemas se multiplicaban por cinco y la preocupación más grande que tenían era cómo iban a responder a todas las necesidades que pudieran tener los bebés.

 “El desgaste físico del primer año fue terrible porque en todo momento alguno de mis hijos me demandaba para tomar una medicación , por el sueño o el llanto”, dijo Rocío, que contó con la ayuda de una cadena de farmacias que les abonó el sueldo de tres niñeras y les proporcionó pañales, chupetes y mamaderas a cambio de la publicidad de la firma que el matrimonio lucía en sus vestimentas cuando visitaban algún medio de comunicación.

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