Empresas familiares: cuando los problemas se llevan a casa
* Son las que mejor paradas salieron luego de la crisis de 2001.
* Pero muchas veces el trabajo termina siendo el único tema en la cena familiar.
* Testimonio de especialistas y personas que trabajan en empresas con esas características.
Las empresas familiares tienen la ventaja de que sus miembros se conocen bien y saben qué cosas le gusta o le molesta a los otros integrantes. Por eso, si existe una buena relación no deberían existir desventajas para el éxito de algún emprendimiento de esa índole. Pero, ¿qué ocurre cuando los problemas de trabajo se trasladan a la casa?
Aunque, según su opinión, también permite poner en marcha sueños personales que los trabajos en relación de dependencia no lo permiten. “Es un legado económico para los hijos, un testimonio mas de tu vida que podes dejarles para más adelante”, expresó Kaplún.
Entre los contras que tiene la formación de una empresa familiar, Kaplún expresó que muchas veces ocurre que no hay un límite entre la empresa y la familia en lo temporal y geográfico: “El empresario de familia es un tipo full life y las decisiones de la empresa se toman comúnmente en los espacios de trabajo y de intimidad familiar".
Cuando la empresa se traslada a casa
Uno de los inconvenientes más importantes por los que atraviesan las empresas familiares es cuando los problemas laborales se trasladan a la casa y cobran un notable protagonismo, descuidando el diálogo de todos los días que deberían alimentar los lazos entre sus integrantes.
“Cuando el único tema pasa a ser el trabajo se pierde lo que son los vínculos humanos, se va deshumanizando la familia. Es un mal de esta época en donde no interesa lo que le pasa al otro. Todo pasa por la ganancia”, expresó la psicóloga Graciela Cafici.
Por sensaciones similares transcurre la vida de Silvia Cyper (52), que vende las mallas que sus esposo fabrica con su socio, pero que además diseña ropa de tejido para bebés y niños con su hijo menor, actividad supervisada por su esposo.
“Siempre quedan cosas sin resolver de trabajo y entonces no queda más remedio que hablarlo en casa y por supuesto a la hora de la cena, y eso significa que muchas veces nos perdemos de disfrutar ese momento de distensión familiar”, reconoció Cyper.
Cafici aconseja, para que eso no ocurre, que lo más importante es tratar de no tocar el tema laboral en la casa y para ello propuso establecer horarios en la empresa para dialogar con todos los miembros para que cada uno plantee los problemas que pudiera tener. “ Esas reuniones deberían ser semanales y lo importante es establecer conclusiones porque cuando uno llega a la casa tiene que descansar y no seguir dando vueltas con algún tema de ese tipo",expresó.
Para Kaplún, las personas que trabajan en ese tipo de negocios deben tener un código de honor de las relaciones entre los miembros de la familia en el que deben definir cuáles son los roles de cada miembro y además preveer los posibles enfrentamientos para poder resolverlos en el momento en que estallen. “¿Cuál será la función de cada uno de los integrantes? ¿ Quienes podrán tener cuotas partes del capital? ¿Quién podrá hacer el uso de la firma y para qué?” son algunos de los temas que según Kaplún debería incluir ese tratado familiar.
¿Qué pasa cuando algún miembro queda al margen?
Otro de los inconvenientes que pueden surgir cuando las discusiones laborales se trasladan a la casa es cómo repercuten esas charlas empresariales-familiares en algún miembro de la familia que, por decisión propia, no está incluído en ese mundo.
“Mi hijo mayor no forma parte de nuestra empresa y no pude participar de nada porque no entiende de lo que estamos hablando y por eso a veces surge alguna discusión cuando estamos todos hablando de algún tema de trabajo que mi hijo mayor no entiende o no le interesa”, dijo Cyper.
Para la psicóloga la decisión de algunos integrantes de la familia de no formar parte de esos emprendimientos es acertada porque de esta manera desoyen el mandato de los padres y no aceptan un trabajo que no sea de su vocación.
“Tienen que hacer algo que les guste, incentivado , motivado. Si siente esa presión es preferible que no lo integre si no está cómodo. Es lógico que se sienta excluído de algunas charlas y por eso es fundamental que se hablen de temas que involucren a todos y los conflictos de la empresa dejarlos para la empresa”, concluyó.
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