¿Hasta dónde puede llegar una mujer que está despechada?

Sociedad

* Al enterarse de que sus parejas les han sido infieles son capaces de rayarles el auto o agarrarse a las trompadas con la amante.
* Mujeres que han pasado por esa situación comparten sus reacciones en minutouno.com.

Dicen que la venganza es el placer de los dioses. Un manjar que se come frío. Y más aún cuando ellas observan delante de sus propios ojos la traición de su pareja, por quien ponían las manos en el fuego y con quien tenían las mejores expectativas en el futuro de la relación. Y son capaces de cualquier cosa con tal de dejar el orgullo femenino a salvo.

Las más despechadas pueden contar la intimidad de algún negocio, rayarles todo el auto, agarrarse a las trompadas con la amante de su pareja y hasta contarle al marido de estas la agradable noticia de que su mujer también le fue infiel.


 


Miguel Angel Mariolino, detective privado con más de 20 años de experiencia siguiendo hombres y mujeres,  comentó que los que peor la pueden pasar son los hombres que le meten los cuernos a sus parejas con alguna compañera de trabajo. Según su propia experiencia las víctimas del engaño suelen acercarse a los gerentes de esas empresas para comunicarles que su pareja sale con alguien de la empresa, en los casos que prohiben las relaciones amorosas entre compañeros.

“Si la amante del marido es casada, suelen llevarle fotos y videos para demostrarle la infidelidad y algunas hasta los escrachan por Internet”, dijo Mariolino.


 


El celular la alertó de la infidelidad


 


Mariela (19) estaba de novia desde hace cuatro años con Ariel ( 22). Una tarde su enamorado estaba con otra chica en una plaza y su celular se disparó automáticamente marcando el número de su novia, que escuchó la romántica conversación entre su pareja y la amante. “Se decían te quiero y ante la insistencia de ella, él reconoció la infidelidad”, comentó Jessica, una amiga de la víctima.

Como Ariel vivía frente a un paredón, Mariela no tuvo mejor idea que escribirle: “Me re cagaste, sos un hijo de puta”, y no quiso saber nada más con él pese a que le rogó varias veces –regalos de por medo- que la perdonara.


 


Diferente fue el caso de Leticia Alvarez (24), que hace tres años estuvo de novia con un chico que trabajaba de noche como relacionista público en un boliche. Como tenía la sensación de que su pareja le estaba siendo infiel con una compañera de trabajo decidió seguirlo una noche en la camioneta de un amigo. “Me había dicho que iba a la casa de un compañero a cenar pero no le creí, aunque me di cuenta que esa vez me había dicho la verdad”, comentó Leticia, y agregó que siguieron juntos un par de meses más hasta que se enteró fehacientemente que la engañaba, aunque no lo pudo comprobar con sus propios ojos.


 


Los sorprendió in frganti


 


Mariolino no cree que haya muchas diferencias entre las reacciones de los hombres y las mujeres cuando se enteran de que son víctimas de un engaño de esa índole. Según comentó, el despecho puede llegar a la agresión física y aclaró que ellas suelen concurrir con amigas a una cena entre su marido y la amante para pegarle a ambos y fue testigo de varios casos que terminaron con las mujeres detenidas en la comisaría.

Vanina Sadauskas (24) es una de estas mujeres despechadas que no pudo aceptar lo que le pasó la noche del 25 de octubre del 2006. Estaba de novia con un chico que vivía en el barrio de Caballito y cómo ella estudiaba en Parque Centenario solía quedarse a dormir en su casa –tenía una copia de las llaves- cuando salía a la noche de la facultad.

Siempre le avisaba que iba a su departamento pero esa noche le quise dar una sorpresa pero lo encontré con una chica en la cama”, relató la joven que se autodefinió como “muy impulsiva y vengativa”.

La reacción de Vanina no se hizo esperar demasiado y le arrojó a esa chica un adorno que su novio tenía en la puerta de entrada –una especie de estatua-  que hasta ese momento la pareja no se había percatado de su presencia.

“Les cayó encima porque estaban muy en lo suyo. Ella empezó a gritar porque le dio en la cabeza y yo la agarré de los pelos y la saqué del pasillo desnuda mientras mi novio me gritaba y trataba de frenarme”, rememoró Vanina, y agregó que “él me llamó al día siguiente pero nunca me pidió perdón por lo que me di cuenta que no estaba con ganas de volver a estar conmigo”.

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