Hijos únicos o la frustración de no poder compartir ni pelear

Sociedad

* Pese a ello, los especialistas coinciden en que ese vínculo puede ser sustituído por primos y amigos.
* Cuando sus padres se enferman o fallecen sienten la ausencia de ese hermano para compartir esa angustia.
* Testimonio de especialistas y de hijos únicos que cuentan sus experiencias.

Ellos no tienen la posibilidad de compartir la habitación ni de intercambiar la ropa. Tampoco discuten por la televisión o por sus gustos musicales. No se pelean ni se reencuentran. Además, no se celan ni se defienden. Ellos son hijos únicos y no comparten el amor de sus padres con ningún hermano, aunque muchas veces esa relación puede generar miedo e inseguridad.


 


José Eduardo Abadi, médico psiquiatra y psicoanalista, opina que para hablar de las particularidades de los hijos únicos es necesario saber si sus padres no pudieron darles un hermano por motivos que estuvieron más allá de su voluntad o por el deseo o la necesidad de que con un solo hijo alcanzaba.



"Cuando mi mamá esbaba enferma si bien mi mujer y mis hijos me ayudaron mucho sentí que si hubiera tenido un hermano lo hubiera compartido con él", dijo Fernando Aisenberg, que es único hijo.


    


“Cuando el deseo hubiera sido el de tener más chicos esos padres concentran toda la serie de anhelos y fantasías en ese único hijo y hay que tener cuidado si estas expectativas no se transforman en exigencia y mandatos que inhiben la libertad de esos hijos”, expresó.

Algo parecido le ocurrió a Fernando Aisenberg (56), que es único hijo pero que cuando tenía 15 meses su mamá perdió un embarazo . "Siempre me lo contaba como una gran frustración.  Fui criado con muchos miedos y hoy por hoy soy consciente que aún perduran en mi”, expresó  Aisenberg, que de niño fue muy sobreprotegido especialmente por su mamá que falleció hace nueve años.


 


¿Se puede vivir sin hermanos?



Para Abadi el hecho de que los hijos únicos no tengan hermanos no es algo preocupante ya que pueden tener lazos sociales con sus pares en el colegio o con parientes de su edad. “Lo importante es que los padres no tienen que aislarlo sino incluirlo en el mundo ya que con esa inclusión social los niños aprender sobre los límites, derechos, postergaciones y responsabilidades”, dijo.

La psicóloga Diana Rizzatto coincidió con Abadi al afirmar que la relación con los hermanos puede ser sustituible por amigos o primos. “No es que sea catastrófico”, expresó.

Angeles Diumenjo (24) es hija única pero no sintió de chica la ausencia de hermanos, porque tuvo primos de su edad con los que compartió muchos momentos felices de su infancia. Sin embargo, expresó que “me hubiera gustado tener hermanos más que nada para compartir los problemas familiares que tenía”.

Aisenberg también lamentó el hecho de no haber compartido cosas con un hermano.
“Me hubiera gustado tener la vivencia que uno tiene cuando está acompañado mas allá de las peleas, cosa que veo a diario con mis hijos. Pero tengo la sensación de que es una asignatura pendiente en mi vida”, comentó, y agregó que en la adultez, en las reuniones familiares “siento que me falta algo porque mis padres ya no están, y si bien tengo alguna tía o prima me falta ese otro hijo de mis padres y la familia que el hubiera podido formar”.


 


Cuando son los padres de sus propios padres



Ante las enfermedades o pérdidas de uno de los padres ese hijo único adulto – que a esa edad es como el  padre de sus padres- siente la necesidad de contar a su lado con un hermano, no sólo para que compartan los esfuerzos y la dedicación sino para expresarle cosas, que sea un referente ya que emociones de ese tipo solamente se pueden entender en un vinculo como el mencionado.



"Cuando los padres quisieron tener otros hijos y no pudieron hay que tener cuidado que esas e xpectativas no inhiban al hijo único", expresó el psicoanalista José Abadi.


    



“Cuando mi mama estuvo enferma si bien mi mujer y mis hijos me brindaron ayuda y apoyo sentía que de haber tenía un hermano lo hubiera podido compartir con él”, puntualizó Aisenberg.

Diumenjo, si bien sus padres aún son jóvenes, ya está imaginando como deberá enfrentar en soledad el cuidado en la ancianidad de sus progenitores. “Pienso que cuando mis padres sean viejos toda la responsabilidad va a recaer sobre mi y me hubiese gustado poder contar con un hermano para que me ayude a sobrellevarlo”, añadió.

Para Abadi es muy importante que los hijos únicos no carguen con todas las expectativas de sus padres y recomendó que tanto el chico como sus papás tienen que saber que "la vida está poblado con otros seres para tener relaciones afectivas, intelectuales y sociales".

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