#FilosofíaAplicada Je suis Colón

Sociedad

El día de la diversidad cultural nos invita a reflexionar sobre los hechos históricos acontecidos hace más de quinientos años, pero también nos llama a pensar críticamente cuáles han sido las ideas que han posibilitado el exterminio y si es que nosotros somos capaces o no de tolerar y aceptar la diferencia.

Entre las distintas posibilidades para leer la historia de las ideas podríamos elegir una que comience en el siglo VI a. C. y que se origine con el pensamiento de Parménides al respecto del ser y del no ser: hay dos caminos posibles según este pensador, el de la verdad y el de la falsedad, el primero es el del ser y el segundo el del no ser, por lo tanto lo que es, es y lo que no es, no es.

Así entonces, con esta "simple" afimación se da inicio a toda una lógica discursiva, a una ideología que llega hasta nuestros días y que algunos han nombrado como "ensídica" o "conjuntista identitaria" y que se basa principalmente en agrupar en conjuntos aquellas cosas "que son" y descartar aquellas "que no son". ¿Qué significa esto? Un ejemplo para salir un tanto de lo abstracto: cuando la sociedad instituye la idea de "mujer" configura un cúmulo de características que han de reunir aquellos seres humanos que han de entrar bajo esta categoría, aquellas que serán consideradas como "mujeres", dejando exlcuidos a todos los seres humanos que no cumplan las condiciones que este conjunto requiere.

Ahora bien, podemos afirmar que tal lógica de pensamiento que se nos presenta como discriminatoria, injusta e incluso cruel es la que ha desembarcado en la tierra que hoy llamamos América aquel 12 de octubre de 1492. ¿Acaso no se justificó el sometimiento y la aniquilación de los pueblos originarios bajo la premisa de que ellos no calificaban como seres humanos? El poder europeo impuso su idea de normalidad y de deber ser sintiéndose con el derecho y la potestad de desplazar a los "diferentes" y apropiarse de sus pertenencias gracias al conjunto de características que ellos consideraban debía tener un sujeto para ser respetado como "humano".

Es de esta forma que desembocamos en la problemática acerca de cuáles son los parámetros que tomamos para definir a los otros y si, a fin de cuentas, podemos salir de esta lógica en busca de otra manera de pensar a los demás sin la necesidad de conformar conjuntos que incluyan a unos y excluyan a otros.

En este sentido, si deseamos continuar con nuestra historia de las ideas, podríamos ver en Descartes otro hito merced a su famoso postulado "pienso luego existo". Al considerar el filósofo francés al ego como el centro de la certeza, dio lugar a un legado en donde el "yo" se postula como lo preponderante ante el resto. Por ello es que tiempo después el pensador lituano Emmanuel Levinas sostuvo que la filosofía occidental por concentrarse en el "saber" y en el "ser" desplazó la cuestión ética y con ello la relación con los otros, lo que lo movió a proponer a la ética como filosofía primera antes que la metafísica, ya que lo primero es el yo, pero en nuestra constitución ontológica está la conexión con el otro. Yo soy responsable para con el otro desde el momento en que me mira y esto necesariamente ha de abrir la cápsula del encierro ególatra porque no puedo obviar en mi humanidad esta responsabilidad.

Si bien estos pensadores han sido posteriores a la conquista, pueden dar luz no sólo a los acontecimientos propiciados por los colonizadores, si no también a la situación que en la actualidad aún seguimos vivenciando. Con el correr de los años ha dejado de celebrarse festivamente el 12 de octubre para poder comenzar a concebir este día como una fecha de reflexión y memoria no sólo acerca de las atrocidades cometidas contra los pueblos originarios, sino también al respecto de cómo es que hoy se sigue violentando a la diversidad por no caber en el conjunto de lo que "es".

Por todo ello, si aún persistimos en constituir una sociedad donde el "yo" es el núcleo de toda la historia, viendo a los otros como meros recursos para el crecimiento personal, conformando una lógica que discrimine tajantemente entre los propios y los diferentes, viéndonos como los únicos poseedores legítimos de derechos y sintiéndonos con el poder de desplazar a los que no caben en conjunto del "deber ser", por más que nos desgarremos las vestiduras cada 12 de octubre, no estaremos haciendo más que legitimando y reproduciendo la barbarie que Colón inició en estas tierras.

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