#FilosofíaAplicada ¿Tiene sentido buscar el éxito?

Sociedad

En la actualidad la obtención de éxito se ha transformado en una búsqueda primordial. ¿Será el éxito un bien a perseguir en la vida?

En la actualidad la obtención de éxito se ha transformado en una búsqueda primordial e incluso existencial para gran parte de la humanidad. No obstante, pocas son las veces que nos detenemos a pensar sobre las complejidades que abarca este concepto, ¿será el éxito un bien a perseguir en la vida? ¿Podrá otorgar algún sentido a nuestro ser?

Podríamos afirmar que vivimos en una época en donde los seres humanos estamos hambrientos de éxito, pero ¿qué entendemos por "éxito"? Las definiciones y los imaginarios que existen alrededor de este término son múltiples y suelen recaer en la fama, el dinero, la adquisición de bienes materiales deseados, reconocimiento público y también poder. No obstante, ¿hay algo que esté a la base de todo esto? ¿Existe una definición acabada y objetiva?

¿Será el éxito un bien a perseguir en la vida? ¿Podrá otorgar algún sentido a nuestro ser?

Conforme a esto podríamos llegar a decir que el éxito es la consecución de un objetivo planteado con anterioridad; el conflicto está en que esto no pareciera ser tan satisfactorio, veamos: si un autor tuviese el objetivo de ganar un millón de dólares gracias a la publicación de un libro de filosofía y lo logra, podrá ser catalogado como "exitoso". Ahora, si su objetivo es ganar un millón de dólares robando un banco y lo logra, desde esta perspectiva, dicho autor también será exitoso. Entonces, ¿alcanzar cualquier objetivo es alcanzar el éxito? Si depende del objetivo trazado ¿cómo ha de ser un objetivo para que nos lleve al éxito? ¿Cuál es el criterio?

Por otro lado emerge una nueva dificultad en rededor del éxito y la cuestión de los otros: ¿se puede alcanzar el éxito grupalmente? ¿Es esta categoría inclusiva? Si se trata de alcanzar un objetivo, pero ese objetivo es alcanzable para todos, ¿decimos igualmente que hemos sido exitosos? Tal vez aquí el problema que surge es que está por un lado la definición que podamos llegar a debatir y por el otro la que nos presentan como dada, aquella que tiene que ver con la obtención de algo que otros no puedan obtener; si un millón de dólares fuera algo accesible para todos, tal vez no nos sintiésemos tan exitosos...

Al mismo tiempo, si hemos de hablar del éxito debemos mencionar necesariamente al concepto de "fracaso". Si su opuesto es lo bueno, entonces necesariamente debería ser algo malo, algo que se debe evitar y que podríamos resumir como la no consecución de nuestros objetivos. Sin embargo la palabra "fracaso" es mucho más fuerte en la vida, tanto que hasta pareciera pesar más el hecho de ser "fracasado en la vida" que "exitoso". Por tanto, si consideramos al fracaso como la imposibilidad de lograr nuestras metas, de no alcanzar el status que la sociedad nos impone, no tener dinero, emprendimientos con resultados positivos o no ser conocido públicamente, ¿debemos pensar al "fracasado" como un sujeto inferior y diferente al resto?

Quisiéramos creer sin duda que la respuesta a tal pregunta debiera ser negativa, sin embargo, en una sociedad profundamente fragmentada como la nuestra existen cientos de "puestos de poder" que, acotando su definición de éxito al plano meramente material, se vuelven accesibles sólo para quienes responden a este estereotipo por lo que los "fracasados" nunca podrán alcanzarlos, quedando excluidos a un rango de "inferioridad" sólo por no haber nacido bellos, con dinero o con algún talento sobresaliente.

En una sociedad profundamente fragmentada como la nuestra existen cientos de "puestos de poder"

Por esto mismo el filósofo suizo Alain de Bottom señala que hoy por hoy se caracteriza a las personas que no logran ser exitosos como "perdedores", como gente que tuvo la oportunidad y la ha desaprovechado, dando así lugar a una visión cínica y siniestra que defiende ideas tales como que el que es pobre lo es por propia voluntad, negando un sistema que funciona de manera tal que la minoría sea "ganadora" y la mayoría "perdedora".

Así pues, ¿cómo salir de esta situación? ¿Eliminando las nociones de éxito y fracaso? Quizás no se trate de eliminarlas si no de moderarlas, de poner en tela de juicio lo que hoy sostenemos como tal, cuestionarlo, criticarlo de tal forma que emerjan las significaciones imaginarias más profundas que muestren el sentido de estas palabras hoy en día. Podría ser que entonces el éxito sea alcanzable para todos porque no se trata de ser millonarios o tener un mejor auto, si no más bien de definir qué es lo que se quiere en la vida, cómo deseamos alcanzar la felicidad e ir transitando el camino hacia ella, aunque sea despojado de todo bien material, mientras que al fracaso lo veremos como una instancia de autosuperación, que nos enseña y nos hace reflexionar sobre nosotros mismos para ser mejores seres humanos en el futuro próximo.

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