Volver a estudiar, el sueño de los adultos

Sociedad

* Muchos adultos y hasta personas de la tercera edad comienzan o retoman estudios que no pudieron realizar en su juventud.
* El apoyo de sus hijos y nietos es fundamental a la hora de inciar el desafío.
* Testimonios de adultos que comparten su experiencia de estudiar de grandes.

Suele decirse que si una persona pone todo lo que está a su alcance para alcanzar una meta nunca será tarde para cumplir con ese sueño. Por diferentes motivos mucha gente no pudo estudiar ni formarse profesionalmente de joven, pero de adultos e incluso en la tercera edad retoman aquellas ilusiones que alguna vez quedaron truncas. Y la satisfacción y el placer que experimentan al cumplir ese logro es notable.

Distintas motivaciones pueden llevar a una persona mayor a retomar los estudios, ya sea a nivel secundario, universitario o terciario e incluso para realizar algún curso de suma utilidad como computación o inglés.

Para David Zolotouwlicenciado en trabajo social y psicólogo social,  el deseo de seguir aprendiendo, el haber dejado estudios inconclusos de joven y  la posibilidad de sociabilizar con personas mayores son algunas de las razones por las cuales estos individuos vuelven a hacerse amigos de los libros.



"Mis hijos estaban muy contentos cuando me recibí de locutora y me regalaron flores", dijo Mirta Cardelo que empezó el sendario a los 37 años.


    



La historia de Mirta Cardelo (57) es muy particular porque cuando terminó la primaria su padre le dijo que no siguiera el colegio secundario porque entendía que no le iba a servir para nada. “Desde chiquita quería ser locutora”, comentó Cardelo que a los 37 años- divorciada y con dos hijos- cursó tres años en un colegio secundario de adultos, lo que constituyó el paso previo para cumplir con su sueño de trabajar en una radio.

 “Estuve seis años hasta que pude aprobar el ingreso para estudiar locución en el COSAL porque cada vez que tenía que dar el examen de ingreso me temblaba la voz  y me bochaban”, recordó la mujer que durante tres años cursó la carrera todos los días mientras trabajaba para mantener a sus hijos.

Para Zolotouw, como en todos los proyectos,  hay muchas ganas de empezar algo nuevo aunque también puede aparecer el temor a que la cabeza no responda,  a que les cueste incorporar los contenidos o a que otros aprendan y ellos no. “Pero cuando se dan cuenta que tiene muchas ganas de aprender, ya no hay límites para el aprendizaje”, expresó.


 


"Estaba triste, extrañaba estar con gente"



Clara Steiman (66)  trabajó muchos años como docente e incluso llegó a ser directora de un colegio para adultos. Madre de dos jóvenes de 26 y 30 años, hace algunos años sintió la sensación de que le faltaba algo. “ Extrañaba el estar con gente, el compañerismo de todos los días y me puse muy triste”, recordó. Uno de sus hijos le comentó sobre unos talleres anuales y cuatrimestrales que se dictan en la Universidad de la tercera edad -pertenece a la Facultad de Ciencias Sociales de la Uiversidad de Lomas de Zamora- y decidió anotarse para comenzar.
 
Steiman está finalizando un curso de ingles pero en los últimos dos años asistió a uno sobre periodismo. “En realidad duraba uno sólo año pero le pedimos por favor al profesor que lo extendiera porque nos encantaba aprender y aprender. Fue precioso, sacamos un diario y editamos una revista. Esta experiencia me cambió la vida”,contó orgullosa.

Para el psicólogo social consultado por minutouno.com los vínculos que establecen estas personas con los más jóvenes y con sus docentes son muy buenas y destacó que el intercambio generacional es muy positivo para establecer contactos.

“Tenemos una relación hermosa con los más chicos. Ellos nos tienen mucho respeto
y los profesores nos movilizan todo el tiempo”, alegó Steiman.

Para la familia las expectativas en general suelen ser  muy favorables en cuanto a la decisión de que sus padres o abuelos puedan cumplir con el objetivo de estudiar o hacer algún curso y cuando este apoyo se hace de manera explícita sirve como un empujón que ayuda a despejar ciertas incertidumbres al respecto.



"Esta experiencia me cambió la vida", dijo Clara Steiman que a los 63 años comenzó un curso de periodismo  en la Universidad de la tercera edad.


    


 


"Sentí que había alcanzado mi meta"



“Mis hijos estaban super contentos cuando me recibí de locutora y me regalaron flores. Me sentí muy admirada por ellos y por mis dos nietos. En ese momento no me importaba si trabaja o no en mi nueva profesión, sólo sentía que había alcanzado mi meta”, expresó Cardelo que desde hace cinco años es la locutora del programa “La rotonda que se emite por radioSplendid.

Sensaciones similares compartió Steiman ya que en su universidad cada vez que terminan los cursos se hacen actos donde reciben un certificado ante la presencia de todos los familiares. “Mis compañeras llevan a los nietos que les entregan flores. Es una maravilla”, concluyó.

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